A MI MADRE, A TU MADRE Y A TODAS LAS MADRES, EN EL “DÍA DE LA MADRE”.

 

Todos hemos tenido una madre: los hombres y las mujeres, los niños y los ancianos, todos.

 

MADRE es una de las palabras más grandes, más sagradas, más densas, más misteriosas, más ricas y más evocadoras.

MADRE es AMOR,  amor grande, amor desinteresado, amor auténtico, amor incansable, amor a fondo perdido, amor bien entendido, amor que empieza siempre por los demás.

 

La MADRE es VIDA, es fecundidad, es manantial y fuente de ida, es santuario y cuna de la vida, es vida que multiplica la vida, es protección, seguridad y cuidado maternal de la vida que viene de camino; es grano de trigo que da vida a una espiga, la familia.

 

La madre es comida y es bebida para alimentar la vida de su pequeñín. Ella es entrega, generosidad, sacrificio, donación; es corazón y alma del hogar, es intuición que adivina, es comprensión y confianza.

 

La madre es mirada, es sonrisa, es ternura única, distinta, inolvidable e irrepetible, ella es caricia y beso que sabe a madre. Ella es la que siempre espera, perdona y olvida, la que no se cansa de esperar, la que nunca rechaza, la que te quiere siempre y de verdad. Ella es puente, es seguridad, es refugio, es confianza, es paciencia, es reposo, es descanso, alivio y cobijo, es esperanza, es alegría y paz, es felicidad; es adivina, es sabiduría, es consejo, es serenidad; es comunión con el hijo, misteriosa y única.

 

Una madre es PIES que no se cansan aunque estén cansados;  es BRAZOS siempre abiertos, acogedores y cálidos; es RODILLAS donde se aprende a hablar, a besar, a rezar y amar; ella es regazo y es apoyo para reclinarse, para descansar y para dormir.

 

Ella es la siempre pendiente de todo y de todos; ella es la que se desvive para que los demás vivan. Ella es canas y arrugas que hijos y nietos deben saber leer y besar de cuando en cuando.

 

Una madre es todo esto y mucho más porque una madre es una madre; y es que UNA MADRE ES LO MAS PARECIDO AL DIOS PADRE CON CORAZÓN DE MADRE.

 

No me preguntéis por el nombre de esa madre: es mi madre, es tu madre; pon tu su nombre, su mirada, su ternura. Esa madre eres tú que eres madre. Esa madre eres tu  que no siendo madre quisiste ser madre, y fuiste madre, y amas con corazón de madre.

 

Con todo el cariño y saludo de Publio Escudero Herrero


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