Migraciones

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Información

Objetivos CalendarioPastoral de la Carretera

La delegación de migraciones tiene como objetivos fundamentales acompañar a los migrantes que vienen a nuestra diócesis, tanto en sus necesidades materiales –Cáritas y otros grupos de iglesia tienen casas de acogida y programas de formación e inserción laboral–, como en la vivencia de su fe, de manera especial a los católicos; otro objetivo importante de la delegación es el de sensibilizar a la comunidad cristiana de la trascendencia teologal que tiene el comportamiento con el migrante para nuestra fe y salvación: “fui emigrante y me acogisteis”.

La atención a los inmigrantes más pobres, la denuncia de las situaciones injustas que viven y la acogida fraterna a todos los migrantes es un signo de nuestra fe en la muerte y resurrección de Cristo, del kerigma. En las celebraciones de este curso tendremos como objetivo vivir la profundidad de la experiencia de fe con los migrantes y desde la cruz de la migración.

En el equipo de la delegación trabajamos en coordinación Cáritas Diocesana, HOAC, Centro Arrupe, Villa Teresita, Adoratrices, Parroquia de la Concepción, Religiosas del Sagrado Corazón, sacerdotes diocesanos, Asociación Latinos Unidos y Solidarios, Mercedarias Misioneras de Berriz, Hijas de Jesús, etc. Y colaboramos con CEAR, ACEM, Somos Migrantes, Sevilla Acoge, y otras organizaciones ciudadanas de atención a los migrantes y refugiados.

Reuniones mensuales del Equipo de la Delegación
Misas de las diversas comunidades lingüísticas

  • Comunidad francófona: Parroquia Ntra. Sra. de la Salud (Sevilla). MENSUAL
  • Comunidad china: Parroquia San José Obrero (San Juan de Aznalfarache) MENSUAL.
  • Comunidad anglófona: Parroquia Señor San José (Sevilla). SEMANAL
Sesiones de formación: Este año asumimos las conferencias del Centro Arrupe.
La delegación apoyará y difundirá puntualmente actos reivindicativos y de sensibilización de las diversas asociaciones civiles y eclesiales sobre las situaciones de violación de los derechos humanos de los migrantes y refugiados.
 
SEPTIEMBRE
10 Reunión de puesta en marcha de la Delegación
OCTUBRE
18 Día europeo contra la trata.
NOVIEMBRE
Círculo de silencio en denuncia de las víctimas de las migraciones forzadas.
DICIEMBRE
Celebración de las Posaditas por la comunidad latinoamericana.
FEBRERO
8 Santa Bakita
MARZO
3 Día de Hispanoamérica, celebraciones en las parroquias
Cuaresma Celebración del viacrucis del inmigrante
MAYO
Celebración del vialucis del migrante
JUNIO
20 Círculo de silencio en el Día del refugiado
SEPTIEMBRE  
8 Jornada mundial del migrante y del refugiado
Estamos abiertos a acudir a las parroquias que lo soliciten para sensibilizar y formar sobre la realidad de las migraciones.
Razones que justifican la Pastoral de Carretera

El fenómeno de la movilidad ha estado presente desde el inicio de la historia de la humanidad, en todos los periodos históricos las migraciones, los viajes, los desplazamientos, han ocupado una importante cantidad de tiempo en la vida de las personas. La motivación de estos desplazamientos ha sido de lo más variado, desde buscar alimento, comercio y negocios, intercambios culturales, hasta la necesidad de buscar refugio en lugares seguros. No podemos olvidar lo que han significado en la cultura y en la construcción de países y de regiones culturales el fenómeno de las peregrinaciones, de los caminos, de visitar lugares remotos. Hasta el punto que determinadas religiones lo tienen como uno de los preceptos necesarios para ser un creyente comprometido con su ideal de perfeccionamiento.

Si contemplamos las sagradas escrituras, podemos ver desde sus primeros libros como el ponerse en camino es una condición requerida por Dios, a través de todo el Antiguo Testamento son innumerables los acontecimientos, las revelaciones que transcurre en el caminar en el desplazamiento, ya sea de personas o del mismo Pueblo de Dios.

En el Nuevo Testamento, se sigue contemplando como las revelaciones, los acontecimientos de salvación y de construcción de la historia cristiana y de la Iglesia, tienen como protagonista los caminos, los traslados, en definitiva la movilidad de las personas. Estos caminos son un lugar propicio para el encuentro con Dios, para la conversión y para el ejercicio de la caridad.

Si en todas las épocas dela humanidad, las vías, los caminos, los desplazamientos han sido importantes, en ninguna como la presente ha ocupado tanta importancia ni se ha dedicado tanto tiempo personal a estar en movimiento a ir de un lugar a otro. En nuestro propio entorno inmediato, hace escasamente cuarenta años, ir de un pueblo de nuestra Diócesis situado en la sierra a la sede Diocesana, significaba un viaje de características más delicadas que lo que hoy puede significar viajar a Madrid, París o cualquier ciudad de Europa.

Debemos reconocer que en décadas anteriores la actividad económica, se realizaba en un entorno que fácilmente se recorría a pie, y solo los que tenían la función de trasladar las mercancías se preparaban para   viajes de kilómetros, hoy en día desde los más pequeño hasta los mayores recorren cada día decenas de kilómetros para realizar las actividades cotidianas como asistir a colegios, a centros de día, a centros hospitalarios, etc. Ni que decir tiene que los que desarrollan una actividad laboral recorren aún más kilómetros para acceder a sus puestos de trabajo y retornar a sus hogares. La carretera, la vía pública, ya no es sólo una vía de comunicación; llega a ser un lugar de vida, en el que se pasa gran parte del propio tiempo,

Los vehículos particulares han experimentado una evolución sin precedente en las últimas décadas en nuestro país, con las ventajas enormes de trasladarse autónomamente y con comodidad han surgido otras problemáticas que significan una importante preocupación social, nos estamos refiriendo a los accidentes de circulación y la los efectos producidos por la contaminación ambiental. Ciertamente en los años que llevamos vividos del siglo XXI, tenemos motivos para ser optimistas, tanto por la racionalización del transporte como por los avances conseguidos en el tema de la seguridad vial y de eficacia en los vehículos. Los peligros que corren directamente las personas proceden, además de la congestión del tráfico, también de otros problemas relacionados con él: ruido, contaminación atmosférica, utilización intensiva de materias primas… Esas cuestiones han de ser afrontadas y no se deben evitadas, o sufridas pasivamente, incluso para evitar los costos de una modernización que llega a ser insostenible. En este contexto, no es inútil invitar a dejar de utilizar el automóvil si no es necesario.

Como hemos mencionado anteriormente, es cierto que son muchas las ventajas que nos proporcionan los vehículos en circulación. Representan un medio de locomoción rápido para las personas (para acceder a los lugares de trabajo y de estudio, para las salidas de fin de semana, las salidas a vacaciones y los encuentros entre amigos y entre parientes) y para las mercancías. Con la utilización de un vehículo se facilita la vida social y el desarrollo económico, y a muchas personas se les presenta la oportunidad de ganarse honestamente la vida.

Los medios de transporte son especialmente útiles cuando permiten socorrer a enfermos y heridos, facilitando y simplificando una intervención urgente. Pueden promover, asimismo, el ejercicio de las virtudes cristianas – prudencia, paciencia y caridad al ayudar a los hermanos – tanto a nivel espiritual como corporal. En este sentido no podemos olvidar a los profesionales que desarrollan toda su jornada laboral al volante, o relacionados directamente con el tráfico, conductores de ambulancias, camioneros, mensajeros, repartidores, policías municipales, guardias civiles, conductores de autobuses y un largo etc.

Si tantas personas dedican tantas horas a estar en los espacios comunes, en las vías públicas, si estas vías pueden marcar para siempre la existencia tantos ciudadanos, si es lugar de encuentros, de vida, pero también de peligro, de muerte, no podemos permanecer ajenos a esta realidad

Los objetivos que se ha marcado nuestro país, así como la Unión Europea de conseguir cero muertes en nuestra carreteras y vías públicas, aun no estamos cerca de alcanzarlo, pero si hemos de reconocer que se ha avanzado positivamente.

La Iglesia, a través de la Conferencia Episcopal Española, con su Pastoral de la Carretera, hace una llamada a la responsabilidad, a la prudencia y a la solidaridad, valores nítidamente evangélicos, y altamente necesarios en nuestras ciudades y pueblos.

¿A quiénes nos dirigimos como dianas de esta invitación a la responsabilidad, la prudencia, la caridad, etc?

Constatamos que en nuestra realidad social estamos inmersos en el tráfico desde el nacimiento hasta decir nuestro último adiós. Los recién nacidos nada más abandonar el hospital o la maternidad en brazos de sus progenitores, ya inician su primer viaje, su primer traslado y así continuará a lo largo de su vida, participando en el fenómeno del tráfico, ya sea como peatón, como viajero o como conductor.  Hacerlo de forma responsable, segura y ordenada se irá adquiriendo a lo largo y ancho de la vida. Siempre, en cualquier momento, tendremos la oportunidad de aprender algo, de rectificar, de ser amables, de respetar, de ir, en definitiva, ejercitando las virtudes cristianas. Para ello es importante que se nos recuerde que también en el tráfico hemos de vivir y conducirnos como cristianos.

La circulación vial es, pues, una cosa buena, además de ser una exigencia ineludible de la vida del hombre contemporáneo. Si él hace buen uso de los medios de transporte, aceptándolos como dones que Dios le otorga y que son, al mismo tiempo, fruto del trabajo de sus manos laboriosas y de su ingenio, podrá sacar provecho de ellos para su propio perfeccionamiento humano y cristiano.

Ya, en el lejano en el tiempo 1946 cuando el uso del automóvil y de las vías públicas no tenía ni un remoto parecido al papel que juega hoy en día, decía S. S. Pio XII: «No olvidéis respetar a los usuarios de la carretera, observar la cortesía y la lealtad con los otros pilotos y peatones, y mostrarles vuestro carácter servicial. Gloriaos de saber dominar la impaciencia, con frecuencia muy natural, sacrificando a veces un poco de vuestro sentido del honor, para hacer triunfar esa gentileza que es signo de verdadera caridad. Así no sólo podréis evitar accidentes desagradables, sino que contribuiréis a hacer del automóvil un instrumento incluso más útil para vosotros y para los demás, y capaz de ofreceros un placer de más alto nivel». Desde ese momento y hasta nuestros días son innumerables las referencias pastorales que se han realizado destinadas a la invitación de tomar conciencia y llevar las virtudes cristianas a la realidad de la movilidad humana.

El episcopado de Bélgica años después de la invitación de S.S. Pio XII, realiza una invitación a los conductores que en nuestros días adquiere una pujante actualidad, bien merece la pena citarse textualmente:   “Dar prueba de un espíritu de cortesía y caridad, respetando la prelación con una actitud comprensiva respecto a las maniobras torpes de los principiantes, prestando atención a los ancianos y a los niños, a los ciclistas y a los peatones, y dominándose en los casos de infracciones cometidas por terceras personas. La solidaridad cristiana anima a todos los usuarios de la carretera a tener una gran sensibilidad, a prestar asistencia a los heridos y ayuda a las personas ancianas, con una especial solicitud hacia los niños y los discapacitados»

Como vemos en el tema de la movilidad humana, como en todos los temas que afecta a la persona, la Iglesia no ha dejado de orientar, aconsejar, acompañar y anunciar la Buena Noticia. Toda esta riqueza de contenidos y orientaciones, así como la originalidad que aporta, ha de ser trasladada/anunciada a todas esas personas que cada día pasan horas en nuestras carreteras y calles. No quedarnos con tan valiosas reflexiones y dejar el fenómeno que afecta a todos nuestros conciudadanos ajeno a esta visión globalizadora y humanizante que aporta la Iglesia.

En nuestra Diócesis, como en todas las diócesis del orbe católico, contamos con una hermosa variedad de parroquias, asociaciones eclesiales, hermandades, movimientos de vida católica, órdenes religiosas, etc. Todas ellas susceptibles de ser receptoras de estos mensajes.

Una primera tarea que se impone es la de comunicar con todos las parroquias, para invitarles a ser lugares donde se pueda exponer las diferentes campañas que realiza la Conferencia Episcopal Española, así mismo ofrecer la posibilidad de mantener un contacto fluido, que más allá de las campañas puntuales, tengan una mirada nueva hacia el fenómeno del tránsito y de la movilidad.”

La movilidad una realidad que, a veces, implica un profundo dolor

Si hablamos de movilidad y de tráfico, no podemos olvidar a aquellas personas que son víctimas, o han sido en el pasado, de la fatalidad de los accidentes, Ofrecerles un apoyo, y acompañarles en esa experiencia dolorosa es muestra de la caridad cristiana, No faltan asociaciones de víctimas de los accidentes de tráfico, pero no todas ellas tienen el espíritu de justicia y perdón que la Iglesia propone y recomienda. Ya en 1968 se promulgaba una exhortación que decía literalmente: «el usuario de la carretera tendrá también que reparar el daño causado a otro. Si, en conciencia, es responsable de él, debe procurar que la víctima, o sus parientes cercanos, sean indemnizados adecuadamente. Si el daño se produce de manera completamente independiente de su voluntad, estará obligado, no obstante, en conciencia, a indemnizar a la víctima según lo que establece la ley y, en caso de impugnación, deberá respetar la sentencia».

La dimensión de la Justicia, clave en la vida cristiana y ciudadana, en relación con el mensaje evangélico quedaría incompleto sin la dimensión del perdón, animar a las víctimas y responsables de accidentes a encontrarse en un clima de escucha y de respeto puede propiciar el perdón, que además de actitud querida por el Señor Jesús es sanadora de las heridas morales y del rencor. Es preciso animar a los familiares de las víctimas a perdonar al agresor, como signo, aunque difícil, de madurez humana y cristiana. En este proceso de perdón es útil, cuando no necesario, el apoyo espiritual.

Las jornadas que vienen siendo convocadas por la Conferencia Episcopal Española, servirán de apoyo y como una llamada a la conversión, invitándonos a ver las carreteras y las calles como lugares propicios para el encuentro con Dios.

Jornadas como el día de Enjugar las Lágrimas, dirigido a personas necesitadas de consuelo, de cariño, de escucha de compañía… Que se celebra en el mes de mayo. El día de la Responsabilidad en el Tráfico, que se celebra coincidiendo con la festividad de San Cristóbal, en el mes de julio, así como la jornada en recuerdo de las víctimas de la carretera el tercer domingo de septiembre, son fechas propicias para hacer llegar el material que la CEE elabora e invitar a la reflexión en nuestra diócesis, todos estamos involucrados en el tráfico y la movilidad, ya sea como peatones, como viajeros o como conductores, por tanto a todos nos servirá la invitación a la conversión y transformar las vías públicas, calles y carreteras en lugares de encuentro y de práctica de las virtudes cristianas.

Objetivos de la Pastoral de Carretera

– Ofrecer un espacio de reflexión a los cristianos y a las comunidades cristianas sobre el uso de la vía pública.

– Animar a los profesionales de la conducción y a los conductores en general a desarrollar responsablemente esta actividad.

– Acrecentar en sentido de la responsabilidad y del bien común en el uso de los vehículos.

– Expresar la solidaridad cristiana hacia aquellas personas que han sido víctimas de accidentes o se han visto afectados o involucrados directamente en ellos.

– A la luz de la Ludato Si, favorecer la reflexión y el compromiso por una ecología integral en el uso de los transporte y de la vía pública.

Acciones previstas
  • Ofrecer un servicio de aliento y anuncio de la vivencia de la fe cristiana en el uso de la vía pública, como lugar de encuentro y de relaciones humanas positivas y solidarias. Tanto a los peatones, conductores o viajeros como a los profesionales de la conducción o los encargados de proteger, ordenar y garantizar la seguridad en el tráfico.
  • Hacernos eco de las diferentes campañas que realiza la Comisión de Pastoral de la Carretera de la Conferencia episcopal Española, Como son las siguientes: “Jornada de Responsabilidad en el Tráfico”, la Jornada de Acompañamiento a las Víctimas (“Día Enjugar las Lágrimas”), y cuantas actividades son propuestas desde esta comisión.
  • Acompañamiento a las víctimas de accidentes poniéndonos al servicio de los párrocos de nuestra diócesis en caso de que conozcan a víctimas que necesiten este acompañamiento, mantener contacto con aquellas instituciones o personas individuales que vienen ejerciendo esta actividad de apoyo a víctimas de accidentes o a sus familiares.
  • Ofrecer charlas y cursos enfocados a la prevención de accidentes y a la seguridad vial a las parroquias, comunidades o centros donde demanden este tipo de actuaciones.
  • Acercamiento a grupos de usuarios de la vía como los ciclistas, motoristas u otros colectivos que ya sea de forma lúdica, deportiva o como vehículo de transporte cotidiano, se reúnen para hacer uso de nuestras calles y carreteras.

Materiales

    CONTACTO

    Delegado diocesano:

    D. José Joaquín Castellón, pbro.

    migraciones@archisevilla.org

     

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