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Cruz Parroquial, Parroquia de Nuestra Señora de las Nieves, de Alanís

La Parroquia de Nuestra Señora de las Nieves es un interesantísimo templo comenzado a construirse a principios del siglo XIV, siendo ampliado posteriormente en el tercer cuarto del siglo XVI, y en el que destaca la torre-fachada, así como el magnífico retablo mayor gótico, de hacia 1500.

De entre las piezas de orfebrería que esta Parroquia guarda, sobresale la cruz parroquial manierista de plata cincelada, fechable entre 1580 y 1585, obra del platero cordobés Francisco de Alfaro (1545-1615), quien fue una de las figuras más importantes dentro de la platería española de la segunda mitad del siglo XVI, como recuerda el profesor Antonio J. Santos Márquez (a quien agradecemos la información facilitada para la redacción de este artículo), ya que desde sus cargos de platero diocesano primero, y de la Catedral después, marcó la trayectoria de la platería sevillana, dictando las normas estéticas a seguir en los ajuares de plata de las iglesias de nuestra Archidiócesis.

Similar a las que Alfaro realiza para la Parroquia de San Bartolomé de Carmona y para la de la localidad malagueña de Teba, la cruz de Alanís se alza sobre una especie de templete de planta cuadrada, en cuyos alzados muestra el diseño de una portada clásica con frontón triangular sobre ménsulas, que contiene relieves de la Pasión del Señor: el Ecce Homo, la Flagelación, la coronación de espinas y Jesús abrazando la cruz camino del Calvario, con María y San Juan. Son de gran belleza y pese a lo reducido de su superficie, presentan una cuidada composición derivada de diversos grabados de obras de Tiziano o Pacheco entre otros. La cruz propiamente dicha se desarrolla a partir del esquema renacentista de un cuadrón central del que salen los cuatro brazos que la forman.

Este cuadrón presenta en el reverso una Virgen con el Niño y San José, que aparece tras una cortina, composición que Alfaro toma de un grabado de Raimondi que reproduce una obra de Rafael. En el anverso se muestra la típica vista idealizada de Jerusalén.

Los brazos de la cruz tienen un diseño que se deriva del tipo abalaustrado plano de la platería española del tercer cuarto del siglo XVI, pero que en esta ocasión presenta un dibujo perfilado por roleos enroscados, con un botón ovalado que centra la composición y que divide en dos cada brazo.

En los espacios extremos de la cruz, en el anverso aparecen los cuatro Evangelistas en sus escribanías, mientras que en el reverso se muestran cuatro Padres de la Iglesia Latina. En los extremos internos de los brazos se reproducen á ngeles portando los símbolos de la Pasión, con formas y posturas muy clásicas. Las figuras recostadas que se ven en el travesaño tienen una gran influencia de Miguel Ángel, especialmente en los personajes de la Capilla funeraria de los Medici y en algunos de las figuras de la Sixtina.

Antonio Rodríguez Babío

Delegado diocesano de Patrimonio Cultural


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