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Año Murillo (III): Niño Jesús, en la Iglesia de la Caridad

 Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo, para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él” (Jn 3, 16-18). Estas palabras del Evangelio de Juan ponen de manifiesto la verdadera causa por la que el Hijo de Dios se encarna y se hace hombre: el amor, el infinito amor de Dios por todos y cada uno de nosotros, sus hijos. E igualmente, nos dicen para qué ha venido hasta nosotros: no para juzgarnos, sino para salvarnos. Esto es lo que podemos ver representado perfectamente en el cuadro que hoy traemos a la sección dedicada a Murillo con motivo Niño Jesúsde su IV centenario, la pintura del Niño Jesús que se encuentra en la Iglesia del Señor San Jorge, concretamente en la parte superior del retablo, obra de Bernardo Simón de Pineda, de la Virgen de la Caridad.

La pintura se fecha alrededor del año 1671 y en ella el Niño Jesús aparece representado de pie sobre una nube rodeada de cabezas de ángeles, cubierto levemente por un paño rojo y con la mirada elevada hacia el cielo, desde donde viene una luz que lo ilumina con un amplio resplandor que resalta sobre un fondo en penumbra de tonalidades grises y verdosas. Apoya una mano sobre la bola del mundo rematada por la cruz, mientras que con la otra mano aparece en actitud de bendecir. Murillo nos muestra aquí una anticipación de la futura resurrección del Hijo de Dios y de su triunfo sobre el pecado y la muerte al mostrarnos al Niño como Salvador de la humanidad, a la que desde la gloria ampara y bendice. Así consigue representar que el Niño que nace en Belén, pobre y sencillo, es el mismo que por su muerte (representada aquí por el color rojo de la tela que lo envuelve) y su resurrección (prefigurada por la luz celestial que lo ilumina), va a conseguirnos la salvación por amor. En este Niño Salvador lleno de cercanía y que nos mueve a la ternura, somos capaces de descubrir al Emmanuel, al Dios-con-nosotros del que nos habla el profeta Isaías. Este Niño es hombre como podemos descubrir ante su mirada infantil y su cuerpecito de niño, pero a la vez es el Hijo de Dios, el Salvador, como nos muestra la luz de la gloria que lo envuelve y su mano acariciando al mundo redimido por la cruz. Al contemplarlo, recordamos las palabras del Papa Francisco que nos dice: “Jesús ha venido para librarnos de las tinieblas y darnos la luz. En Él ha aparecido la gracia, la misericordia, la ternura del Padre: Jesús es el Amor hecho carne”. Tal vez no podamos encontrar mejor definición para esta pintura: Murillo ha logrado representar el Amor hecho carne.

 

 


1 comentario

  1. centro infantil torrejon de ardoz 09:36, May 17, 2018

    Interesante articulo . Aprendo algo con cada blog todos los días. Siempre es grato poder devorar el contenido de otros escritores. Me gustaría usar algo de tu post en mi blog, naturalmente pondré un enlace , si me lo permites. Gracias por compartir.

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