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Un Jesús con tres padres…

compo-clonacion… O tres progenitores, dicho con la debida corrección política de turno. El camino elegido por la Ciencia para llegar a la realización de técnicas contrarias a la moral y al ser humano resulta a veces desalentador, más cuando se utiliza un recorrido adverso cuya única intención es manipular unos básicos principios humanos. Estos días nos despachamos con la aterradora noticia, no por pasar desapercibida, menos aterradora: si este misma información nos viniera vestida de ropajes experimentales fascistas, por ejemplo, no tardaríamos ni medio minuto en clamar contra los señores que la avalan. Pero como resulta que viene vestida de los harapientos ropajes de la modernidad y disimulada con una pátina de buena intención sanitaria, es como si por esos motivos debiéramos tolerar todo, aceptar todo y dejar en manos de científicos inhumanos la manipulación de cosas que mucho tienen que ver con el mismo futuro de la Humanidad.

La noticia es la siguiente: la Autoridad de Fertilización Humana y Embriología (en sus siglas británicas HFEA, de quien ya hemos hablado en este Blog anteriormente) ha dado luz verde el pasado jueves 15 de diciembre para que las clínicas británicas puedan empezar a “concebir bebés” por fecundación in vitro empleando el material genético de tres personas diferentes, lo que se ha denominado coloquialmente «bebés de tres padres». El Hospital Universitario de Newcastle, creador de esta técnica, ha solicitado ya el permiso y pedido a mujeres menores de 35 años que les donen sus óvulos. La HFEA británica viene constituyéndose como referente científico a estos efectos para otros legisladores y autoridades similares en Europa, lo cual quiere decir que tarde o temprano, las técnicas que está poniendo en experimentación se acaban exportando al resto de países europeos activa o pasivamente, mientras el Legislador hace oídos sordos a la regulación más estricta de todo este mundo de la Genética.

Grosso modo, la técnica consiste en extraer el núcleo del óvulo de la madre, implantarlo en otro óvulo de donante sana, y así crear un óvulo modificado y “sano“, el cual sería posteriormente fertilizado con esperma de un padre y vuelto a implantar en la madre original. Mediante este sistema existe ya una transferencia de un 0,1% de ADN de la donante sana, si bien suficiente para modificar genéticamente un embrión. Aparte de ello, nada obsta para que se realicen otro tipo de manipulaciones sobre el óvulo, con carácter previo a su fecundación o incluso posteriormente. Es el comienzo de la aplicación técnicas de manipulación genética sobre seres humanos, aunque comienzo realmente no es, porque con toda seguridad son técnicas que se vienen realizando en otras partes del mundo de espaldas a la ley y a unos básicos principios morales.

Se abre de par en par un espacio ajeno a la ética en la que estos hospitales se dedicarán a la creación de bebés inicialmente a la carta y, muy probablemente en un futuro, a la creación de seres humanos genéticamente modificados según la poco confiable intención de quien se muestre dispuesto a poner óvulos, material genético y una buena cantidad de dinero para crear seres humanos a la medida y el deseo del fondo de inversión de turno al que le interese un determinado perfil para cualesquiera otros fines aún menos éticos.

Piensen ustedes: no se trata de la posibilidad de crear niños más sanos, fuerte, listos o inteligentes en función del capital de que dispongan los interesados, sino de algo que va más allá de las posibilidades humanas, aunque es de temer que muy probablemente sea camino que se esté ya andando en el mundo de la genética: se trata de convertir al ser humano en una cosa comerciable, en un objeto sometido a compraventa y manipulación en función del poder económico, que normalmente funciona bastante ajeno a principios éticos y morales. Más allá de ahí, la manipulación genética permite no sólo crear seres a medida, sino incluso seres destinados a su explotación y consumo: hoy se trata de excusar la manipulación con argumentos sanitarios y en un futuro, esos argumentos se llevan aún más allá, creando seres humanos para utilizar sus órganos y luego desechar los restos, creando niños con perfecta identidad genética para sacarles un hígado, un pulmón o la médula ósea, y luego someterlos a una muerte controlada, bajo leyes de eutanasia más condescendientes.

El primer bebé generado mediante esta técnica llamémosla “tri-paternal” se espera para las Navidades de 2017. Para dentro de un año nacerá un nuevo Niño Jesús: un niño que habrá pasado ya un calvario incluso antes de nacer.


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