La protección de menores, un compromiso de la Iglesia en España

La protección de menores, un compromiso de la Iglesia en España

La Iglesia en España está comprometida con la protección de menores y la prevención de abusos sexuales cometidos, especialmente en el marco de su actividad y, en general, en toda la sociedad. Para ello, realiza un despliegue de medios y recursos para acabar con los abusos.

Los trabajos de la Conferencia Episcopal Española (CEE) sobre esta cuestión comenzaron en 2010 con la publicación de los primeros protocolos para la protección de los menores y la prevención de abusos. Desde entonces se han adoptado numerosas medidas, teniendo siempre en el centro a las víctimas, la protección y la prevención en cualquier ámbito social.

Compromiso con la protección de menores

Tras la propuesta del papa Francisco, la CEE ha impulsado la creación de oficinas para la protección de menores y prevención de abusos, que tienen la capacidad de escuchar y acoger a las víctimas, recibir las denuncias, investigar, por mandato del obispo o del superior las denuncias presentadas relativas a hechos del pasado que han prescrito ya  en la vía civil y en la canónica y poner en marcha medidas de prevención y formación sobre hechos ocurridos en el ámbito de las Iglesias diocesanas.

Además, la CEE ofrece un servicio de coordinación y asesoramiento a estas oficinas y ha presentado a la Santa Sede un Decreto General que pueda unificar todas las normativas dispersas sobre esta cuestión, así como los diversos protocolos de prevención y de formación existentes.

La Iglesia en España, sus diócesis, congregaciones religiosas y asociaciones laicales han mostrado su firme voluntad de condenar, no tolerar ni encubrir ningún tipo de abuso sexual, de poder y de conciencia, especialmente a menores y personas que habitualmente tienen un uso imperfecto de la razón (o a las que el derecho reconoce igual tutela). Y ante los abusos de que se han dado en el pasado, ha pedido y pide perdón a las víctimas y a toda la sociedad, conscientes de que estas conductas comprometen la misión de la Iglesia y su credibilidad.

Colaboración inmediata

“La lacra que son los abusos a menores es una lacra que no distingue. Nos duele a todos y por eso, nos afecta a todos. Por nuestra parte, en la Iglesia española llevamos más de una década trabajando incansablemente para eliminarla y acompañar y acoger a quienes la han sufrido más directamente”, ha expresado el cardenal Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal.

Por tanto, la Iglesia en España reafirma su compromiso, ya mostrado en los últimos años, de colaboración inmediata y prioritaria con las autoridades judiciales cuando tiene el conocimiento fundado de un posible delito, convencidos de que los abusos a menores o personas equiparables son, no solo pecados graves, sino también delitos que deben ser juzgados en los ámbitos civil y canónico. Por ello, ha renovado, de acuerdo con la Iglesia universal, los procedimientos canónicos y pastorales para abordar estos casos. Este proceso de renovación comenzó en el año 2001.

Investigación de abusos producidos

La Conferencia Episcopal ha hecho una opción por la investigación en cada una de las diócesis y en las congregaciones religiosas. Esta vía personalizada busca acoger y escuchar a cada víctima con su rostro, su historia, su nombre y apellidos, ayuda a las víctimas en su proceso sanador.  Si de ese diálogo se desprende la posibilidad de abrir un procedimiento a un agresor, se hará solicitando incluso el levantamiento de la prescripción si el caso lo requiere.

Oficinas diocesanas

En esta línea, las oficinas diocesanas de protección de menores acogen las denuncias con mirada amplia, sin que los límites civiles o canónicos de prescripción, sean impedimento para la investigación. La sociedad española, y también la Iglesia, ha adquirido conciencia de la gravedad de los abusos a menores o personas equiparables, sea cual sea el ámbito en el que se producen.

Por eso, más que un estudio sociológico o estadístico, impulsa investigaciones con rostro humano, donde las víctimas sean consideradas como personas, antes que números, y donde cada caso es tratado de manera personalizada, en clave de encuentro, acogida y restauración.

Espacios de escucha

Los casos del presente o no prescritos tienen su camino abierto para denunciarse e investigarse a través de los cauces policiales, judiciales y eclesiales y cuentan para ello con la estrecha colaboración de las instituciones eclesiales.

“Es imprescindible ofrecer a todas las víctimas espacios para ser escuchadas y acoger sus posibles denuncias en la instancia que les parezca más oportuna y más eficaz para sanar el daño causado: civil, canónica o de ayuda social si no desea un proceso judicial. La denuncia formal es el camino más eficaz para evitar más víctimas y erradicar estos comportamientos de la Iglesia y de la sociedad”, expresa Mercedes Fernández, directora de la Oficina de Prevención de Abusos de Sevilla.

Además de los cauces previstos por la Iglesia para la presentación de denuncias y atención a las víctimas, otras instituciones, asociaciones o fundaciones realizan un trabajo similar. La Iglesia ofrece su compromiso para colaborar con ellas para conocer, escuchar y prestar la ayuda necesaria de aquellos casos que están vinculados con la Iglesia pero que, por cualquier motivo, no han sido presentados en sus oficinas.

Datos de contacto

Las noticias o denuncias sobre los posibles abusos sexuales a menores y a personas vulnerables se podrán realizar en la sede de la Oficina en Sevilla, previa cita telefónica al 954 505 505 (ext 810) o a través del correo electrónico proteccionmenores@archisevilla.org


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