“El carisma de Miguel Mañara es una invitación a vivir entregado a los demás”

“El carisma de Miguel Mañara es una invitación a vivir entregado a los demás”

Un día como ayer, 3 de marzo, hace casi cuatro siglos, nacía Miguel Mañara en Sevilla. Su figura sigue hoy muy viva gracias a la Hermandad de la Santa Caridad, de la que fue “refundador” impulsando su labor caritativa y asistencial.

Entre las muchas iniciativas que tiene la hermandad para dar a conocer la vida y el legado del venerable Mañara, hace un año se inauguraba una nueva sala expositiva en la que se recogen objetos y piezas hasta ahora inéditos, alojada en las dependencias del Hospital de la Caridad.

Marisa Caballero, responsable del Área Cultural, explica cuáles son los principales objetivos y atractivos de esta muestra, y reflexiona sobre el carisma de don Miguel en pleno siglo XXI.

¿Con qué objetivo se inaugura esta exposición?

Desde un principio buscamos darle una explicación más profunda a la historia de la hermandad y de la propia vida de Miguel Mañara, no solo como fundador del Hospital de la Santa Caridad, sino ahondar en su persona, en su vida y su carisma.

Igualmente, podemos considerarla como un pistoletazo de salida de cara al cuarto centenario del nacimiento del venerable, que celebraremos en el 2027. Así, esta muestra se suma a una serie de proyectos -igual de interesantes- que se llevarán a cabo y de los que se informará cuando se acerque la fecha.

¿Qué pueden encontrar los visitantes en esta sala?

Se encuentran, para empezar, una explicación a través de objetos y recursos audiovisuales de la labor caritativa de la hermandad desde mediados del siglo XVII.

Destacan objetos y cuadros que no han sido vistos anteriormente: Desde los utensilios originales que se usaban en cabildo hasta hace pocos años, a imágenes del venerable más joven, o cartas interesantísimas donde la gente, a lo largo de la historia, ha ido comunicando a la hermandad los favores que por intercesión del venerable se les ha concedido.

Es una muestra bastante curiosa e interesante.

¿Cómo se puede visitar?

Al igual que la visita al monumento, hay visitas concertadas previamente que pueden ser guiadas, o también está la opción de realizar una visita libre con o sin audioguía.

Para esta segunda opción, la sala está muy bien dispuesta y tan solo con leer las cartelas en el recorrido propuesto pueden hacerse una idea bastante clara de la historia de la hermandad y de Miguel Mañara.

¿Hay alguna pieza que llame especialmente su atención?

Es difícil, pero quizás resaltaría el libro ‘Discursos de la verdad’, redactado por el propio venerable en su momento. Se trata de una meditación barroca muy impactante. También algunos misales antiguos. Pero, sin duda, a mí personalmente me encantan las cartas de los favores. Hay algunas que están redactadas a mano, otras a Olivetti de hace más de cien años… Y en todas ellas se leen peticiones de gracias a Mañara muy curiosas: por ejemplo, una señora que no podía tener hijos y finalmente lo consigue; u otra cuyo hijo se había quedado ciego y había recobrado la vista. Estas cartas me resultan entrañables.

¿De qué manera la Hermandad de la Santa Caridad mantiene vivo el espíritu de Mañara?

Desde dos líneas clarísimas: en primer lugar, la línea patrimonial y el mantenimiento del monumento. Esta nueva sala de exposición ha venido a dar una vuelca de tuerca al recorrido del monumento, pero desde antes ya estaba la capilla que es el gran recorrido iconográfico que idea el propio Mañara como una catequesis. El mantenimiento de esto conlleva un gran esfuerzo y una clara apuesta de la hermanad.

Y, por otro lado, la línea asistencial a los más desfavorecidos, ya que la regla sigue siendo la misma que hizo el venerable en el siglo XVII. Si bien, esto dejó de ser un hospital a mediados del siglo pasado, y se convirtió en un asilo de beneficencia, donde a día de hoy residen 82 ancianos sin recursos económicos ni sociales.

La labor de la hermandad y de los hermanos no es solo el mantenimiento económico de este espacio residencial y asistencial, que ya supone un esfuerzo grande, sino, sobre todo, hacerse presente de forma cotidiana acompañando a los ancianos, ir con ellos al médico, quedarse en el hospital cuando alguno está ingresado… En definitiva, para los hermanos estas personas son como sus propios padres. Y yo creo que no hay mejor forma que esta de mantener vivo el espíritu de don Miguel.

La Iglesia en Sevilla, y especialmente la Hermandad de la Santa Caridad, está esperando un milagro que confirme, por fin, la santidad del venerable. ¿Qué se está haciendo para promover la causa de beatificación?

Se llevan a cabo muchísimas actuaciones: la estampa de la oración de Miguel Mañara está repartida en casi todas las parroquias de la Archidiócesis; se mantiene contacto con la Congregación de la Causa de los Santos, tanto en el Vaticano como en Madrid; y, sobre todo, se realiza de forma incansable una promoción desde el punto de vista religioso y patrimonial para que se conozca su figura y se reconozca su santidad. Es, además, un personaje que se lo merece, pero que por circunstancias históricas no ha podido ser.

Después de cuatro siglos, ¿tiene cabida el carisma de Mañara en la sociedad actual?

La sociedad ha cambiado mucho, pero el carisma de Miguel Mañara sigue hoy presente y es una invitación a vivir entregado a los demás. Hay que entender que Mañara era noble y -como si dijéramos- millonario en su época. En este contexto, él decide dejarlo todo y dedicarse al cuidado de los más desfavorecidos. Este ejemplo nos exhorta a plantearnos nuestra vida desde la ayuda y el servicio a los demás como medio de acercarse a Dios. En este sentido, la hermandad está abierta a toda aquella persona que quiera colaborar, ser voluntario o hacerse hermano.

Más información www.santa-caridad.es


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