‘Ante la próxima declaración de la renta’, carta pastoral del Arzobispo de Sevilla

Queridos hermanos y hermanas:

Desde el pasado 2 de abril, los españoles estamos convocados a presentar la declaración de la renta. Es el camino para contribuir al sostenimiento de los servicios públicos de que disfrutamos. Con ello contribuimos a una mejor distribución de los bienes, haciendo que lleguen a los más pobres, que de otro modo no podrían disfrutar de los servicios necesarios. Todos conocemos personas que defraudan a Hacienda y que incluso se jactan de ello. Son personas que tienen como lema consciente o inconsciente “vivir a costa de los demás lo máximo posible, contribuyendo lo mínimo posible”. No deja de ser un lema egoísta y un comportamiento moralmente rechazable. Hacer la declaración de la renta en conciencia y con veracidad es obligación de todo ciudadano. Para los cristianos es un deber religioso.

El Nuevo Testamento nos habla con rotundidad de la obligación de pagar los impuestos. Jesús paga el tributo debido al templo (Mt 17,24-27) y encarece la obligación de dar al César lo que es del César (Mt 22,21). San Pablo, por su parte, nos dice: «Pagad a todos lo que debáis, a quien tributo, tributo; a quien impuesto, impuesto…» (Rom 13,7).

Ya el papa Pío XII nos enseñó que «no existe duda alguna sobre el deber de cada ciudadano de soportar una parte de los gastos públicos». Otro tanto afirmaron Juan XXIII, Juan Pablo II, el Concilio Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica, que nos asevera que «la sumisión a la autoridad y la corresponsabilidad en el bien común exigen moralmente el pago de los impuestos…». El papa Francisco, por su parte, recientemente  nos dijo que pagar los impuestos “no es un acto de idolatría, sino un acto debido para sentirse ciudadanos”, asegurando que el cristiano “está llamado a comprometerse concretamente en las realidades humanas y sociales sin contraponer a Dios y al César”.

El quinto mandamiento de la Iglesia nos obliga a ayudar a la Iglesia en sus necesidades. Hay un modo muy sencillo de hacerlo: marcando con una equis (x) la correspondiente casilla del impreso de la declaración. Con ello, manifestamos nuestra voluntad de que el 0,7% de nuestros impuestos, se destine a la Iglesia. Ello no supone pagar más impuestos. Debemos ponerlo incluso en el caso de que nuestra declaración resulte a devolver. Hay que advertir también que cabe la posibilidad de marcar simultáneamente la casilla destinada a “otros fines sociales”, cosa que yo recomiendo. En este caso son las ONGs para el desarrollo las destinatarias del mismo porcentaje que percibe la Iglesia. Entre ellas se encuentran muchas organizaciones católicas que sirven a los más pobres en España y en los países del Sur.

Las razones para tomar en serio esta responsabilidad son, entre otras, los bienes que la Iglesia nos procura, el don del bautismo, la filiación divina, la vida de la gracia, el perdón de los pecados, el pan de la Eucaristía y la formación cristiana. Gracias a ella vivimos nuestra fe en una comunidad que nos arropa y acompaña. El ejercicio de la religión, por otra parte, es un bien para la sociedad, pues genera cohesión social, cultura, civismo y educación; favorece el desarrollo verdadero de las personas y de los pueblos y es fuente de valores como la solidaridad, la justicia y la convivencia.

Para cumplir su misión pastoral y evangelizadora, para garantizar el funcionamiento de los Seminarios, de los servicios administrativos y pastorales, para ayudar a las misiones, servir a los pobres, a los enfermos, a las personas que viven en soledad, a los jóvenes, niños, ancianos y familias; para conservar su patrimonio artístico y cultural y para construir nuevos templos la Iglesia necesita medios económicos y la ayuda de sus fieles.

Nuestra Archidiócesis ocupa un puesto destacado entre las Diócesis de España en el porcentaje de declarantes a favor de la Iglesia católica. El año pasado aumentamos un tanto el número de asignaciones. Ha sido un 42,84 el porcentaje de sevillanos que han asignado a la Iglesia católica. El año anterior fue un 42,01 %. Ha habido, pues, una diferencia positiva del 0,82 %. En el último ejercicio fiscal el número de sevillanos que han asignado a la Iglesia ha sido de 320.722, mientras en el ejercicio anterior fueron 309.011. La diferencia es de 11.711 declarantes más. El importe total asignado ha tenido un incremento de 604.091 euros, puesto que la cantidad total en el último año se elevó a 9.864.813 euros, siendo de 9.260.722 euros en el ejercicio de 2017.

Al mismo tiempo que doy las gracias a quienes nos han querido favorecer, vuelvo a llamar a vuestra puerta y a pediros que sigáis colaborando con la Iglesia para hacer el bien y ayudar a quienes tanto lo necesitan. Pido a los sacerdotes que comenten brevemente en la Eucaristía de alguno de los próximos domingos el contenido de esta carta semanal.

Con mi gratitud anticipada, para todos mi saludo fraterno y mi bendición.

 

 

+ Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla

 

 


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