Yo dono a mi Iglesia, un signo de comunión

Yo dono a mi Iglesia, un signo de comunión

‘La Iglesia somos todos’. No se trata de un eslogan bonito ni de un título sin fondo de cualquier campaña publicitaria, sino que este lema es un recuerdo permanente de que la Iglesia es una familia de la que todos, desde los diferentes carismas y vocaciones, somos responsables.

De ella recibimos los sacramentos y el acompañamiento espiritual imprescindible para cualquier cristiano. También nos educamos en sus colegios o crecemos en la fe a través de las Catequesis y los distintos grupos de pastoral; y recibimos su ayuda cuando lo necesitamos gracias a las Cáritas parroquiales, la Pastoral de la Salud, la Pastoral Penitenciaria, Manos Unidas, y tantas otras realidades eclesiales centradas en la asistencia al prójimo.

Es lógico, por tanto, que la Iglesia como madre requiera de nuestra colaboración para su sostenimiento. Al respecto, el Arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, publicó una carta el pasado mes de mayo en el que solicitaba la “corresponsabilidad” de los fieles para “ayudar a la Iglesia en sus necesidades”. Para ello, existen diversas posibilidades: aportación en las colectas de las misas, donaciones puntuales a distintas entidades de la Iglesia o a proyectos que éstas desarrollen, suscripciones parroquiales, etc.

En esta línea, destaca el portal de donativos www.donoamiiglesia.es que aglutina en un único site las aportaciones de los particulares a cualquier diócesis o parroquia.

Esta plataforma fue presenta el pasado 2017 por la Conferencia Episcopal Española y ha experimentado un gran impulso durante los últimos meses a raíz de las necesidades derivadas por la pandemia.

Este sitio web ofrece la posibilidad de realizar un donativo puntual o a través de cuotas periódicas y permite destinar el dinero a una parroquia concreta de las 23.000 existentes en España, a una de las 70 diócesis o a la Conferencia Episcopal Española (CEE). Estos donativos se pueden desgravar fiscalmente en la declaración de la renta con novedades para los donativos realizados durante el 2020, tras la publicación del Real Decreto-Ley 17/2020 del 5 de mayo en el que se modifican los porcentajes desgravables.

Así, como persona física, se puede deducir el 80 % del importe de las suscripciones y donativos íntegros por aportaciones de hasta 150 euros al año. A partir de esa cantidad la deducción será del 40 % si se aporta a la Iglesia al menos durante dos años seguidos, con un límite del 10 % de la base liquidable en la Declaración de la Renta.

Por otro lado, como persona jurídica, es decir, una empresa, podrá deducirse el 35 % de sus suscripciones y donativos íntegros. Si lleva colaborando con la Iglesia al menos tres años seguidos la deducción será del 40 %, con un límite del 10 % de la base liquidable del Impuesto de Sociedades.

‘Dono a mi Iglesia’ se trata de un proyecto único en el mundo y que contempla todos los requisitos de naturaleza fiscal. Igualmente, el portal permite dejar legados a cualquier parroquia, diócesis o a la Conferencia Episcopal, y está vinculado a otras web dedicadas al sostenimiento de la Iglesia católica en España como www.portantos.es, o a la web de la CEE.

Gracias a estas aportaciones, por humildes que sean, la Iglesia es capaz de seguir ayudando cada día a miles de personas, tanto material como espiritualmente, lo que supone una oportunidad para que  crezcamos juntos en comunión como una gran familia cristiana.


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