Creando esperanza a través de la acción en torno al suicidio

Creando esperanza a través de la acción en torno al suicidio

Desde el año 2003, la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha promovido cada 10 de septiembre el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, con el objetivo de concienciar a nivel mundial que las pérdidas humanas pueden prevenirse. El lema de este año es ‘Creando esperanza a través de la acción’.

En el mundo se suicida cada año casi un millón de personas, lo que equivale a una persona cada cuarenta segundos. Además, por cada muerte por suicidio se estima que hay veinte intentos. Más de veinte posibles causas podrían atribuirse al problema del suicidio. La situación, por tanto, es muy difícil de abordar por su complejidad, ya que intervienen multiplicidad de factores biológicos, mentales, sociales, culturales, económicos y ambientales, entre otros.

Acompañamiento y escucha

La Iglesia, a través de diferentes movimientos y asociaciones acude presurosa a intervenir en esta lamentable situación, poniendo a disposición de la población centros de escucha y acompañamiento presencial, atención personalizada en el ámbito psicológico y sanitario, asesoramiento jurídico y orientación familiar. También, dinamizaciones grupales sobre herramientas para la promoción de la salud e inteligencia emocional, autoestima, gestión de conflictos, pensamiento racional, perdón y desarrollo personal.

En este sentido, la experiencia de diez años de atención personalizada por parte del equipo profesional del Centro de Escucha San Camilo de Sevilla reafirma “que a través de la escucha activa facilitamos la prevención de la culminación de ideas suicida, porque la persona va explorándose y descubriendo nuevos horizontes para abordar sus problemas”.

En el Centro de Escucha abordan el acompañamiento terapéutico de personas mediante el counselling, y una de las herramientas principales de esta modalidad es la escucha activa, donde se logra profundizar en la posible ideación suicida, para posteriormente activar el protocolo de contacto con los familiares o directamente con los servicios sanitarios, según el caso.

Hagamos un plan

“Hagamos un plan”, es el lema general del Teléfono de la Esperanza para visibilizar la realidad del suicidio, que pretende servir como punto de encuentro entre todas aquellas personas sensibilizadas con este asunto, poniendo de relieve la importancia del trabajo en conjunto y de manera responsable para que esta realidad se haga visible.

En el Teléfono de la Esperanza se recibieron en 2021 un total de 7.793 peticiones de ayuda relacionadas con temática suicida (6.266 casos con ideación suicida, 1.251 casos de crisis suicidas y 276 suicidios en curso). Y los datos de 2022 ya apuntan a un incremento, habiendo recibido durante el primer semestre un total de 4.553 peticiones de ayuda por temática suicida, frente a las 3.412 peticiones recibidas en el mismo periodo de 2021. Alarmante es también la incidencia en la población joven, en la que el suicidio en 2020 pasó a ser la primera causa de muerte por causas externas. Solo en ese año se contabilizaron oficialmente 300 muertes por este motivo en jóvenes de entre 15 y 29 años.

Luz para el mundo

El acto por el Día Mundial para la Prevención del Suicidio es el sábado 10 de septiembre en la plaza de la Encarnación (Las Setas, Sevilla) a las ocho de la tarde. Consistirá en la lectura del manifiesto y el encendido de velas en memoria de todas aquellas personas que se han quitado la vida durante el último año; también como símbolo de apoyo y fuerza para quienes de forma directa o indirecta sufren con ello.

“Hagamos un Plan” busca aunar fuerzas entre profesionales, entidades y personas comprometidas con esta realidad para que se ponga en marcha un Plan Nacional para la Prevención del Suicidio que sea capaz de intervenir en los diferentes estamentos: individual, familiar, comunitario, social, educativo y sanitario, soportado por políticas públicas reales que den respuesta al problema y que coordinen eficazmente los recursos en el ámbito nacional.

Tabúes y estigmatización

Sobre los principales obstáculos y dificultades en la prevención del suicidio, los especialistas destacan que el estigma que rodea los trastornos de salud mental propicia que muchas personas no soliciten ayuda. “En nuestras sociedades, quizás por el ocultamiento de esta realidad, hay una falta de sensibilidad. Una treintena de países han incluido planes de prevención y puesto en marcha estrategias nacionales y locales de prevención del suicidio”, destacan desde el Centro de Escucha San Camilo.

Por tanto, “es fundamental incorporar procesos de sensibilización a la población general. Para prevenir el suicido y abordarlo con eficacia es esencial romper las ideas erróneas: no todas las personas que se suicidan tienen un trastorno mental; no suele ser una conducta impulsiva (suele haber señales previas; la mayoría no quiere morir sino aliviar su sufrimiento; no es una llamada de atención (es una petición de ayuda), y hablar de manera razonada sobre el suicido no incita a cometerlo”, advierten los expertos de la asociación del Teléfono de la Esperanza.

Hablar del suicidio es prevenirlo

Las personas que se quitan la vida representan un grupo heterogéneo, con causas únicas, complejas y multifacéticas que preceden a su acto final. Tal heterogeneidad presenta desafíos para los expertos. “La mejor manera de superar estos desafíos es adoptando un enfoque multinivel e integral para la prevención del suicidio. Por tanto, para prevenir el suicidio, es necesario que todos los actores trabajemos juntos. La sociedad civil, los medios de comunicación, los gobiernos y las entidades privadas”, expresan desde la asociación.

En esta línea, la escucha activa, la empatía, no juzgar, huir de los consejos paternalistas y buscar ayuda especializada son algunas de las recomendaciones para hablar con alguien que pide ayuda. Estas pautas son las que siguen desde los centros de escucha junto con otros consejos para la prevención del suicidio: identificar y regular sentimientos y emociones; reconocer los fallos y limitaciones, pero valorar los logros y potencialidades; un estilo de vida saludable y cuidar y potenciar las relaciones sociales.

Impacto de la pandemia

La OMS publicó un informe en marzo de 2022 en el que confirmaba el impacto severo de la pandemia en la salud mental y el bienestar de las personas en todo el mundo. Se estima que en 2020 la pandemia ha provocado un aumento del 27,6 % en casos de trastorno depresivo mayor y del 25,6 % en casos de trastornos de ansiedad. De hecho, el Teléfono de la Esperanza registró un considerable aumento de peticiones de ayuda desde el inicio de la pandemia. En 2020 se atendieron un 42 % más de llamadas que en el año anterior y en 2021 un 14 % más que en 2021. Durante los primeros meses de la pandemia se reforzaron los turnos para atender las llamadas y se puso en marcha en paralelo el proyecto ‘Comparte vida’, desde el que un equipo de psicólogos especialistas atendió en modalidad online a más de 7000 personas.

Grupos vulnerables

La infancia y la adolescencia pertenecen a los llamados grupos vulnerables, las estadísticas exponen que el suicidio es la primera causa de muerte no natural en la adolescencia, por encima de los accidentes de tráfico. Con este colectivo, la información y la formación, se han vuelto urgentes y necesarias. Otros grupos vulnerables son: mujeres víctimas de violencia de género; personas mayores; población penitenciaria; personas sin hogar; personas que han sufrido abuso, trauma, conflictos bélicos o desastres; otros grupos minoritarios y otros relacionados con el entorno laboral.

Los grupos de alto riesgo son pocos, pero requieren una atención inmediata y urgente, concretamente las personas con tentativas previas de suicidio y supervivientes (personas vinculadas a quien se ha suicidado); personas con trastorno mental; personas con adicciones a sustancias; personas con enfermedades graves y sus cuidadores.

Plan de Prevención del Suicidio

Los profesionales en el área creen “necesario y urgente un plan nacional para la prevención del suicidio que debería incluir a todos los agentes que pueden estar al lado de personas con riesgo y de sus familias”, contando con el trabajo coordinado de profesionales de la salud, servicios sociales, educativos, emergencias, fuerzas y cuerpos de seguridad, penitenciarios, de los medios de comunicación, asociaciones de afectados y familiares.

Al respecto, el servicio telefónico 024 que puso en marcha en mayo de 2022 el Ministerio de Sanidad es un primer paso para mejorar la atención pública a esta problemática, “pero es insuficiente si no se refuerzan los servicios de intervención especializados a los que el 024 deriva. Si les derivan a que pidan cita en su centro de salud o en el especialista de salud mental, es muy probable que no haya citas disponibles en semanas o meses”.

A nivel más concreto y particular, las estrategias de utilidad para prevenir el suicidio serían “la restricción del acceso a los medios de suicidio, como sustancias tóxicas y armas de fuego, identificación y tratamiento de las personas que sufren trastornos mentales y por consumo de sustancias, mejora del acceso a los servicios de salud y la asistencia social, cobertura responsable de las noticias sobre suicidios en los medios”, entre otros.

Atención permanente

El Teléfono de la Esperanza dispone de un equipo de orientación, que ofrece un servicio de telefónico 24 horas para situaciones de crisis emocionales. Este servicio está atendido por personal voluntario que ha recibido una formación de aproximadamente un año en técnicas de intervención en crisis y escucha empática. Además, recibe una formación específica y continua para la atención de llamadas de índole suicida.

 

Los teléfonos de ayuda y atención de crisis disponibles todos los días del año son 914 590 055 y 717003717. Si ha empezado a pensar en suicidio y quiere contactar por email puede escribir al correo tesuic@telefonodelaesperanza.org.

Igualmente, puede contactar con el Centro de Escucha San Camilo de Sevilla, ubicado en la Av. Cruz Roja, número 8, a través de los teléfonos 954 351 190/ 660 239 034 o del correo marisa@religiososcamilos.com


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