Tres décadas junto a la discapacidad

Tres décadas junto a la discapacidad

La Parroquia de San Vicente acogió ayer, 1 de diciembre, la celebración de la Eucaristía por el Día Internacional de las personas con discapacidad, establecido por la ONU cada 3 de diciembre. La Misa estuvo presidida por el sacerdote Gumersindo Melo, director de la Pastoral del Sordo, y concelebrada por Carlos Coloma, párroco de San Vicente.

La Iglesia en Sevilla se ha convertido en “una de las instituciones que más interés tiene en la integración de las personas con discapacidad, porque es consciente de la plena dignidad que les corresponde y sabe que forman parte de los preferidos por el Señor”, así lo afirma Dolores Romero, responsable de Iglesia y Discapacidad, un nuevo grupo de trabajo de la Archidiócesis de Sevilla.

Pero esta atención a los discapacitados no es nueva, sino que hace ya casi treinta años que la Archidiócesis hispalense impulsó, de la mano de María Peña, el Departamento de Catequesis Especial y la Pastoral del Sordo, enmarcadas en la Delegación diocesana de Catequesis y en la Vicaría Episcopal para la Nueva Evangelización. La Catequesis Especial se encarga de adaptar los materiales y necesidades catequéticas de los catecúmenos con diversidad funcional. Por su parte, es ampliamente conocida la labor llevada a cabo por la Pastoral del Sordo en Sevilla.

Ahora, con este nuevo grupo de Iglesia y Discapacidad, la Archidiócesis da un paso más y pretende ampliar su campo de acción para las personas con discapacidad ofreciendo un servicio más completo de asesoramiento, formación y, sobre todo, acompañamiento.

La discapacidad como valor

Según Romero, esta iniciativa funda sus bases en cuatro objetivos. En primer lugar, facilitar la accesibilidad de las personas con discapacidad en los espacios eclesiales; en segundo término, sensibilizar sobre “la discapacidad como valor”, es decir, fomentar la comprensión con estas personas, “desterrando la compasión en sentido peyorativo con términos como el ‘pobrecito’ que ni las personas con discapacidad ni sus familias queremos oír”. Se trata, por tanto, de dignificar a estas personas, tratándolas con naturalidad, como a una más de la comunidad parroquial y aprendiendo de ellas “la aceptación de su situación, su afán de superación y su alegría”.

Este nuevo servicio diocesano, sumándose a las acciones ya desarrolladas tanto por el Departamento de Catequesis Especial y la Pastoral del Sordo, también ofrece asesoramiento y orientación a las parroquias, movimientos o hermandades que lo requieran, con el fin de facilitar la acogida de las personas con discapacidad. Su labor se completa con la organización de actividades de convivencia, retiros, reuniones formativas y la celebración Eucarística adaptadas a las distintas necesidades de personas con discapacidad (intelectual, física, sensorial, mental u orgánica).

Ejemplos de vida

Pero la función principal de esta pastoral es el acompañamiento espiritual de este colectivo. Porque no podemos dudar que las personas con grave discapacidad también ponen en el centro de sus vidas el seguimiento a Jesús, convirtiéndose en verdaderos testimonios para la Iglesia; su fuerza de voluntad y sus ganas de vivir nos interpelan y sirven de ejemplo y estímulo para afrontar las dificultades que la vida ofrece a cualquier ser humano.

Es el caso de Dolores Romero y su familia. “La grave discapacidad que presenta mi hija Inés, sordociega de 31 años, y la escasez en España de recursos para atenderla adecuadamente, me llevó a dedicar mi vida a ella y a los que son como ella”, relata. Fue entonces cuando “descubrí mi misión”, confiesa.  Más de dos décadas después, Romero es la presidenta de APASCIDE, Asociación Española de Personas con Sordoceguera. El logro más importante de APASCIDE es la creación y gestión del ‘Centro Santa Ángela de la Cruz’, Residencia y Centro de Día para jóvenes y adultos con sordoceguera, único en España. Se trata de un recinto construido en el término municipal de Salteras, concretamente en una finca cedida por la Archidiócesis de Sevilla, que lleva “nueve años funcionando pese a las gravísimas dificultades económicas”. En esta línea, Romero reitera su sincero agradecimiento al Arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, por “su apoyo constante” a esta institución, así como a “todos los lectores de estas páginas que colaboran con nosotros”.

Sin embargo, y a pesar de estas adversidades, Romero lo tiene claro: “Es la fe la que hace que mi familia y yo sigamos tirando del carro, contra viento y marea, año tras año, convencidos de que es la voluntad de Dios para nosotros; de que este Centro, por encima de APASCIDE, es de Dios, que Él quería y quiere que allí se atienda de forma integral a nuestros chicos afectados de esta gravísima discapacidad como hijos suyos”.

Una tarea de todos

El pontificado del papa Francisco se caracteriza por expresiones como “Iglesia con las puertas abiertas”, “salir a las periferias” y acoger a “los descartados”. Estas palabras resuenan con fuerza en nuestras conciencias y son también una llamada de atención en la Iglesia local para acercarse y acoger a las personas con discapacidad en el seno de nuestras comunidades. Como cristianos estamos llamados a tratarlas con afecto y respeto, adaptarnos a sus necesidades y circunstancias y, en definitiva, darles la dignidad y el lugar que se merecen entre nosotros; un espacio en el que desarrollarse personal y espiritualmente, y en el que no sólo pueden recibir, sino donde, sobre todo, tienen mucho que aportar.

Teléfono: 662513130

Correo electrónico: iglesiaydiscapacidad@hotmail.com


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