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Lecturas de la Solemnidad de Santiago Apóstol (XVII del Tiempo Ordinario- B)

Primera lectura

El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago

Hechos de los Apóstoles 11,19-21; 12,1-2.24

En aquel tiempo los creyentes de Jerusalén que se habían dispersado a causa de la persecución ocurrida con ocasión de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, predicando sólo a los judíos. Pero había entre ellos algunos chipriotas y cirenenses, quienes, llegados a Antioquía, se dirigieron también a los griegos, anunciando a Jesús, el Señor. El Señor estaba con ellos, y un gran número creyó y se convirtió al Señor. Por entonces el rey Herodes prendió a algunos de la Iglesia para maltratarlos. Hizo morir a espada a Santiago, hermano de Juan. Mientras tanto la palabra del Señor crecía y se multiplicaba.

Salmo responsorial

Salmo 66

R. / Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

  • Que Dios tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro entre nosotros para que en la tierra se conozca su camino y su salvación en todas las naciones.
  • Que canten de alegría las naciones, pues tú juzgas al mundo con justicia y gobiernas los pueblos de la tierra.
  • La tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor, nuestro Dios. Que Dios nos bendiga, que le teman hasta los confines del orbe.

 Segunda lectura

Llevamos siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús

Segunda carta de San Pablo a los Corintios 4, 7-15

Hermanos: Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que aparezca claro que esta pujanza extraordinaria viene de Dios y no de nosotros. Estamos acosados por todas partes, pero no derrotados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; desechados, pero no aniquilados; llevamos siempre y por doquier en el cuerpo los sufrimientos de muerte de Jesús, para que la vida de Jesús se manifieste también en nosotros. Porque, viviendo, estamos siempre expuestos a la muerte por causa de Jesús, para que la vida de Jesús se manifieste también en nuestra carne mortal. Así que la muerte actúa en nosotros, pero en vosotros la vida. Sin embargo, teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que dice la Escritura: Creí, por eso hablé, también nosotros creemos y por eso hablamos; convencidos de que quien resucitó a Jesús, el Señor, también nos resucitará a nosotros con Jesús, y nos dará un puesto con él en vuestra compañía. Porque todo es por vosotros, para que la gracia, cada vez más abundante, multiplique la acción de gracias para gloria de Dios.

Evangelio

Mi cáliz lo beberéis

Evangelio según san Mateo 20,20-28

En aquel tiempo se acercaron a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con ellos y se puso de rodillas para pedirle algo. Él dijo: «¿Qué quieres?». Ella dijo: «Di que estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda en tu reino». Jesús respondió: «No sabéis lo que pedís. ¿Podréis beber el cáliz que yo he de beber?». Contestaron: «Podemos». Jesús les dijo: «Beberéis, ciertamente, mi cáliz; pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo; es para quienes ha sido reservado por mi Padre». Los otros diez, al oír esto, se indignaron contra los dos hermanos. Jesús los llamó y les dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen con su poderío. Entre vosotros no debe ser así, sino que si alguno de vosotros quiere ser grande, que sea vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, que sea el servidor de todos; de la misma manera que el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida por la liberación de todos.

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Comentario bíblico de Antonio J. Guerra 

Al tercer anuncio de la pasión (Mt 20,17-19) le sigue la escena que hoy contemplamos en el evangelio, donde los hijos del Zebedeo, y por reacción todos los demás apóstoles, muestran una actitud contraria a la doctrina de Jesús, centrándose más en el poder que en el servicio gratuito.

En la Biblia la presencia de la triple repetición de un anuncio denota el carácter superlativo del mismo. Jesús quiere alejar de la mente cualquier perspectiva de mesianismo beligerante y triunfalista, y focaliza toda su atención sobre el tema de la entrega, del don de su vida y sobre todo de su resurrección.

Seguir a Jesús no es cuestión de “seguridad” o de “premio”, sino de comunión con el Señor. Antes de compartir con Jesús la gloria, los discípulos están invitados a la comunión en el dolor. Esto está expresado por la metáfora del cáliz, imagen que volverá luego en el Getsemaní durante la oración de Jesús al Padre. Beber el cáliz además recuerda también el destino reservado a los pecadores (cf. Sal 75,9). A los discípulos llenos de celo que se creen preparados para todo, Jesús les recuerda que la prioridad del momento es compartir en primer término la suerte dolorosa de su Maestro.

La reacción de rechazo de los otros diez a la pregunta de la madre de los Zebedeos, empuja a Jesús a ofrecerles una nueva instrucción basada en la estrategia del “servicio”. Jesús invita a los Doce a descubrir que la verdadera grandeza está en el hacerse siervos los unos de los otros, instaurando relaciones no de fuerza, sino de solidaridad. Siervo y esclavo son sinónimos de los últimos de la sociedad, y de este modo, Jesús se carga el carrerismo y la sed de prestigio. Los discípulos tendrán que aprender a servirse los unos a los otros, imitando al Hijo del hombre que se ha “consagrado” al servicio ofreciéndose, todo él, para “rescatar” a los hombres. La expresión rescate “por muchos”, que trae a la memoria la figura del siervo de Yavé y que reaparece en la última cena (Mt 26,28), no significa que la muerte de Jesús sea exclusiva o reductiva. El sustantivo griego al plural traduce el hebreo que no tiene un término abstracto para referir la totalidad. El don que hace Jesús es el perdón obtenido por un número indefinible de personas y ofrecido a quienquiera que lo desee.

Para la reflexión:

  1. Mi cáliz lo beberéis”. Jesús nos llama a la comunión total de vida: “si morimos con Él, resucitaremos con Él”.
  2. La ingenuidad de los apóstoles y su ceguera se convertirán en testimonio martirial después de contemplar la resurrección del Crucificado. ¿Qué testimonio cristiano doy?
  3. Dar la vida en rescate”. Jesús vive desviviéndose por todos para rescatarlos de la esclavitud del pecado y del mal, ¿intento imitar a Jesús?

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Lecturas de XVII semana de Tiempo Ordinario. I semana de salterio

  • Domingo 25. XVII Domingo del tiempo ordinario. Solemnidad de Santiago Apóstol. Hch 4, 33; 5, 12. 27-33; 12, 2; Sal 66; 2Coa 4, 7-15; Mt 20, 20-28.
  • Lunes 26. Santos Joaquín y Santa Ana, padres de la bienaventurada Virgen María. Jornada de los abuelos. Ex 32, 15-24.30-34; Sal 105; Mt 13, 31-35
  • Martes 27. San Teodomiro de Carmona, mártir. Ex 33, 7-11; 34,5b-9.28; Sal 102; Mt 13, 36-43
  • Miércoles 28. Ex 34, 29-35; Sal 98; Mt 13, 44-46
  • Jueves 29 . Santa Marta. Ex 40, 16-21. 34-38; Sal 83; Jn 19-27 o bien, Lc 10-38-42
  • Viernes 30 . San Pedro Crisólogo obispo y doctor. Lv 23, 1. 4-11. 15-16. 27. 34b-37; Sal 80; Mt 13, 54-58.
  • Sábado 31. San Ignacio de Loyola, presbítero. Lv 25, 1. 18-17; Sal 66; Mt 14, 1-12.

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