Las estaciones de penitencia se dedicarán a los cristianos que sufren por su fe

Las estaciones de penitencia se dedicarán a los cristianos que sufren por su fe

La Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías ha hecho pública la oración prevista para el inicio de las estaciones de penitencia durante la Semana Santa.

Por todos nuestros hermanos cristianos muertos, perseguidos, prisioneros, torturados u obligados a dejar su propio país por causa  de su fe

Como viene siendo costumbre, el director espiritual, o un delegado suyo, iniciará la oración en el templo antes de la salida procesional. El hermano mayor se dirigirá a los hermanos y leerá la intención por la que este año se ofrece la estación de penitencia: “Por todos nuestros hermanos cristianos muertos, perseguidos, prisioneros, torturados u obligados a dejar su propio país por causa  de su fe y para que tengamos un corazón fuerte y misericordioso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia”.

Posteriormente se leerá un pasaje del Evangelio de San Mateo (Mt,16, 24-27) y habrá una referencia a la celebración del Año Jubilar Teresiano. Tras el rezo de las preces (por el Papa, nuestros obispos; los que sufren los horrores de la guerra, el hambre, las consecuencias de la crisis o la marginación; los cristianos muertos y perseguidos en Siria, Irak y otros lugares; por las hermandades y la juventud cofrade) se rezará el Padrenuestro y una oración dedicada a la Virgen.

Oraciones en la Catedral

AB4_0634-2Cuando la cruz de guía entre en la Catedral, un lector repetirá la referida intención general para todas las estaciones de penitencia de este año, destacando que la llegada a la Catedral supone “dar público testimonio de nuestra fe en Jesucristo y de nuestra pertenencia a la Iglesia Católica”. Cuando el paso de Cristo o Misterio llegue a la Catedral se rezará el salmo 22 (“El Señor es mi pastor, nada me falta”) y, al igual que antes de iniciar la estación de penitencia, se leerán textos destacados de la obra de Santa Teresa de Jesús, concluyendo con el Salmo 50 (“Misericordia, Dios mío, por tu bondad”), el pasaje de la Sagrada Escritura relacionado con el Misterio que representa el paso, u otro texto relacionado con la Pasión del Señor. A la llegada del paso de la Virgen al templo metropolitano se rezará el Magnificat y la oración del Papa Francisco dedicada a la Virgen.


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