La pobreza, un reto actualizado para la Iglesia Diocesana

La pobreza, un reto actualizado para la Iglesia Diocesana

En las Orientaciones Pastorales Diocesanas se plantea un objetivo preferente para el curso pastoral 2020-2021: “Explicitar la dimensión social de la evangelización y el compromiso por el desarrollo integral de los más pobres”. Este reto ha sido desarrollado por el Arzobispo de Sevilla en su carta pastoral con motivo del inicio del curso, titulada ‘Nos apremia el amor de Cristo’, y se concretará en numerosas iniciativas que verán la luz gracias en parte a la logística de comunicación de la Archidiócesis.

Monseñor Asenjo subraya en su carta que “debemos ser hombres y mujeres de esperanza, sembradores de esperanza, confiando en Jesucristo, para penetrarnos del amor a Dios y a los hermanos y así sintonizar con los sentimientos de Cristo que nos envía para poner en práctica su Evangelio”.

¿Y ahora? ¿Cómo se desgrana esta intención que, no lo olvidemos, es expresión de la naturaleza íntima de la Iglesia? El camino está marcado en la Archidiócesis de Sevilla, y se concreta en una serie de acciones que se detallan en el citado documento programático. Lo primero es conseguir que la persona necesitada se sienta acogida en las comunidades cristianas. Como afirmara el papa Francisco, “a problemas sociales se responde con redes comunitarias, no con la mera suma de bienes individuales”. Por eso, en las Orientaciones se pide a los fieles que hagan propias, sostengan y participen en las múltiples tareas al servicio de los más pobres. Y se detallan algunas de ellas: el Centro Diocesano de Empleo, la Fundación Cardenal Spínola de lucha contra el paro y la Acción Conjunta contra el paro que promueven, entre otras instituciones eclesiales, Cáritas Diocesana y Pastoral Obrera.

La atención preferente a las necesidades localizadas en las periferias de la gran ciudad, la presencia eclesial en instituciones asistenciales, la integración de los emigrantes, la “educación para la sobriedad” y el respeto a la naturaleza, son algunas propuestas concretas a la luz del estudio que en su día se realizó sobre la situación y las carencias a varios niveles de los fieles de la Archidiócesis hispalense. Son retos que interpelan a la Iglesia diocesana en general pero que atañen más directamente a delegaciones diocesanas, instituciones e iniciativas eclesiales concretas.

Respuestas adecuadas al nuevo contexto

En este contexto de Iglesia en tiempos de pandemia, cobra mayor relevancia el recurso a plataformas de comunicación que favorecen una comunicación fluida e impiden que las limitaciones en las relaciones personales se traduzcan en una atención deficiente o incompleta de los que más lo necesitan. Dejando claro que nada suple con todas las garantías el trato directo, el cara a cara, Cáritas “se ha puesto las pilas” con una potenciación de la disponibilidad online o telefónica de diversos servicios. Lo mismo ha sucedido con las delegaciones diocesanas, que han adecuado su operatividad al estado de cosas derivado del confinamiento. Y este reto se concretará en producciones concretas de la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación, que apuesta este curso por una mayor visibilidad de la riqueza de la Iglesia en este sector de la atención a los más pobres.

Visión del mundo a la luz de la esperanza

Lejos de suponer una complicación, esta vuelta de tuerca apuesta por una visión del mundo “a la luz de la esperanza”. Así está marcado en las Orientaciones para este curso y este será el tono que presidirá la extensa producción audiovisual que se está preparando con el único objetivo de dar a conocer la buena noticia de la Iglesia en Sevilla, en este caso centrada en el compromiso social, algo tan esencialmente vinculado con el Kerigma cristiano.

Como se destaca desde Cáritas Diocesana, los servicios de esta institución eclesial han sido adecuados a los nuevos perfiles de pobreza. De ahí que el empleo, la lucha contra el paro, concite buena parte de los esfuerzos. Y que colectivos como el inmigrante capitalicen unos recursos adaptados a sus prioridades. El proyecto ‘Hermano migrante, no estás solo’ es un ejemplo concreto de esta política que Cáritas (junto a la Delegación de Migraciones en este caso) puso en marcha el pasado año.

Queda mucho por hacer. Las realidades social y diocesana así lo marcan, y desde las instancias diocesanas no se van a escatimar recursos y voluntades, por más que la ruta está bien definida y, como dan fe los propios usuarios de estos servicios, no se parte de cero.

El tiempo de los laicos

El Congreso nacional del laicado, que se celebró en Madrid el pasado mes de febrero, supuso un espaldarazo decisivo a la acción de los laicos en la Iglesia y la sociedad. Ninguna iniciativa diocesana puede prescindir de los laicos, y todo lo que se haga, cualquier programación en el área de la acción social, seguirá sustentándose sobre el compromiso de un laicado generoso y agrupado en instituciones con un carisma concreto pero una misma raíz eclesial. Este curso conoceremos también algunas iniciativas formativas y testimoniales auspiciadas por la Delegación de Apostolado Seglar. Iniciativas que se servirán, tal y como se hizo al inicio de los estados de alarma, de los medios de comunicación.


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