La Pastoral Familiar propone cuatro reflexiones para vivir mejor el Adviento

La Pastoral Familiar propone cuatro reflexiones para vivir mejor el Adviento

La Delegación diocesana de Familia y Vida ha propuesto cuatro reflexiones para vivir mejor el Adviento y preparar la Navidad en familia. Para cada domingo de este tiempo litúrgico de esperanza y preparación para la Natividad del Señor, la Pastoral Familiar plantea la lectura de un pasaje bíblico acompañada de una meditación y de una pregunta de interpelación sobre cómo afrontar la espera para sacarle mejor provecho a estos días.

“En este tiempo de Adviento pedimos al Señor que la familia sea obra de sus manos para poder acoger su voluntad y ser una arcilla que se deja modelar”, reflexionan los delegados de la Pastoral Familiar, María Dolores Sánchez-Campa y Juan Manuel Granado.

Prepara la Navidad en Familia

“Ven a visitar tu viña”, del Salmo 79, es la cita bíblica recomendada para vivir esta primera semana de Adviento. “La viña del Señor es nuestra familia. Pedimos en este tiempo que se haga presente Dios en nuestras vidas, en medio de nuestra casa, de nuestras necesidades, de nuestras esperanzas. Señor, tú eres nuestro padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano”.

La interrogante de esta semana va dirigida a cómo podemos preparar la casa para la llegada del Señor a su viña. “Pensemos en nuestro corazón, pero también en las acciones de misericordia con los más pobres y necesitados. También en la decoración de la casa, las luces y los adornos”.

María Dolores y Juan Manuel invitan a poner “manos a la obra porque como dice el Evangelio, no sabemos cuándo vendrá el dueño de la casa”.

“Consolad, consolad a mi pueblo”

Para el segundo domingo que corresponde al 6 de diciembre, los delegados de Pastoral Familiar exhortan a reconocer en la familia quién necesita de compañía, quién está sufriendo y necesita consuelo. “No es un domingo para estar parados ni enganchados al móvil o a la televisión. Tenemos que ir al que llora, al triste, al necesitado, al que está solo y darle nuestro consuelo. Una mirada, un gesto de ternura, un rato con los abuelos, con el que está enfermo, con el que está contrariado con alguna dificultad”.

En este tiempo de Adviento, oran para que la familia sea un lugar de paz y de ayuda al que más lo necesita. “También que salga ese consuelo de nuestra propia familia y se expanda a nuestro alrededor, a otras personas cercanas”.

Cuando es importante mantener la distancia social, “que no tengamos miedo en propiciar una cercanía de cariño al que más lo necesita”.

Tercer Domingo

“Cuando estamos ya más cerca de la Navidad, la alegría tiene que estar presente en nuestra familia. Pero no es una alegría artificial, es una alegría que procede de ayudar a los demás, de compartir lo que tenemos con los más pobres. ¿Tenemos experiencia estos días de dar una limosna, de ofrecer alimentos para los que más lo necesitan, de pensar en quién necesita algo de mí?”.

Concretamente, este mandado de servicio a los demás puede materializarse a través de gestos concretos de amor a los otros, compartiendo con los hermanos o compañeros, atendiendo alguna necesidad  de otra familia cercana. En este línea, recomiendan reflexionar en qué hemos compartido este Adviento o qué cosas podemos compartir para preparar mejor la Navidad.

“Alégrate, llena de gracia”

Cada vez más cerca de la Navidad, “miramos a María que se pone en manos del Señor. Es una afortunada porque Dios la ha mirado especialmente. Nuestra familia también debe alegrarse como María pues también ha sido señalada, elegida por Dios. Quiere hacer con nuestra familia, con cada uno de nosotros, una obra maravillosa”, manifiestan. “¿Hemos visto actuar a Dios en nuestras vidas en este año tan complicado? ¿Además de acontecimientos adversos, no nos hemos fijado también en cosas buenas que ha hecho Dios en nuestra casa?”.

“Desde el don de la vida hasta la alegría que podemos experimentar porque otro año más celebramos pronto la llegada de Jesús al mundo. La alegría de que podemos perdonarnos, de que podemos servir a los demás, de que muchas cosas buenas guardamos en nuestro corazón y muchas acciones buenas hemos tenido con otras personas.

Al respecto, María Dolores Sánchez-Campa y Juan Manuel Granado expresan que es un domingo para revisar todo lo bueno que Dios hace en casa y todo lo bueno que Dios ha permitido hacer. “Nunca es tarde para empezar esta maravillosa tarea de construir el Reino de Dios”.

Todo se renueva con la llegada de Dios hecho hombre a nuestra casa. “Hay que sentirlo con el corazón y también con todos nuestros sentidos”.

Descargar las meditaciones completas aquí:


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