La Navidad regresa a Alepo: entrevista a monseñor Antoine Chahda, Arzobispo siriocatólico de Alepo.

La Navidad regresa a Alepo: entrevista a monseñor Antoine Chahda, Arzobispo siriocatólico de Alepo.

Estas van a ser una Navidades muy especiales en la ciudad siria de Alepo. Después de varios años de guerra, los alepinos van a volver a celebrar la Navidad como siempre se hizo en uno de los territorios con una mayor tradición cristiana. El Arzobispo siriocatólico de Alepo es monseñor Antoine Chahda, y ha pasado por Sevilla para dejarnos el testimonio de una comunidad que, a pesar de todo, se ha mantenido firme en la fe. Una Iglesia que está siendo sostenida por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, dentro de la campaña ‘Irreductibles en la fe’.

Hablamos de Siria, donde los cristianos fuimos llamados por primera vez cristianos.

Así es.

Nos conmovió ese testimonio de comunión, unidad, buen ambiente y cordialidad que hay entre las distintas confesiones que se dan cita en Alepo. Que son muchas.

Si. La Iglesia oriental tiene muchos ritos, y esa es una riqueza que la Santa Iglesia quiso mantener siempre. El Santo Padre Juan Pablo II insistió en que esa Iglesia oriental tenía que conservar sus costumbres, los ornamentos de misa, sus cultos, sus idiomas… Somos seis ritos orientales católicos en Alepo. Seis arzobispos, cada uno con un rito distinto. Yo represento a la Iglesia siriacatólica, y están la Iglesia maronita católica, la Iglesia armenia católica, la bizantina católica, la caldea católica y la latina.

¿También hay diálogo con otros cristianos de iglesias hermanas?

Si. Además de estos seis arzobispos tenemos tres iglesias ortodoxas, y cada una tiene un arzobispo. Hay tres o cuatro comunidades evangélicas en la ciudad. Conocidas, porque hay más iglesias que no son conocidas. Esta comunión entre las Iglesias de Alepo es una riqueza que queremos mantener y conservar para siempre. Por ejemplo, hacemos cada semana una reunión entre los arzobispos católicos para estudiar la situación de nuestros fieles.

¿Mantienen relaciones con líderes religiosos musulmanes?

También tenemos una buena relación con ellos. Yo siempre les transmito que enseñen a sus jóvenes a respetarnos también. Tienen que saber que ellos, como nosotros, son ciudadanos de la misma ciudad y tenemos los mismos derechos. Nosotros os amamos, ustedes tienen que amarnos también, hay que darles esta lección a los musulmanes jóvenes. Porque no todo el mundo sabe eso. Ellos recibieron esta enseñanza y comenzaron a aplicarla. Dan un sermón en la mezquita que es un sermón para amar, y eso es importante.

¿Esta Navidad va a ser muy distinta a la de hace tres años en Alepo?

Seguro que sí. Hemos pasado cinco años de guerra en Alepo, cinco años de sufrimiento, sin luz, sin agua, sin gasoil para la calefacción, sin gas, sin comunicación. Hemos pasado cinco Navidades con tristeza. Cuando se liberó Alepo, gracias a Dios la gente comenzó a sonreír, comenzó a ver la luz, comenzó a tener tranquilidad, no hubo explosiones… Empezamos a pasar la Navidad con más alegría. Pero Cristo se quedó hasta este momento con el corazón herido, porque hay muchos niños que no celebran la Navidad como debe ser. La ciudad se liberó el 12 de diciembre del año 2016, pero queremos que la alegría por el nacimiento de Cristo sea una alegría total, en todo el país, por toda Siria. Esperamos que este año sea mejor que los anteriores, deseando para los niños alegría, mucho optimismo y sonrisas en las caras. Las calles de Alepo están adornadas con las luces y los nacimientos están en todas las catedrales.

¿Cuál es su deseo para esas familias que se fueron durante la guerra?

Deseo siempre el regreso de todas las familias. Lamentablemente no van a volver todas, aunque una minoría está empezando a regresar. Me encontré a muchos en Montreal o en Bruselas. Quieren todos regresar porque quieren a su ciudad, a Alepo, donde hay una vida social que no encontraron ni en Canadá ni en Bélgica, ni en Francia ni en ninguna parte. Los alepinos son gente alegre.

¿Algún recuerdo, agradecimiento o mensaje que quiera dejar en su paso por Sevilla?

Quiero agradecer públicamente a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, porque está presente en Siria y en Irak en momentos de guerra. Siguen presentes allí, ofreciendo todo tipo de ayuda a las familias damnificadas, a las perseguidas y las que quedaron en la pobreza. Esta fundación está brindando todo tipo de ayuda, económica, de alimentos, medicamentos, restauración de casas, dinero para los estudiantes, para el gasoil, la calefacción, juguetes para los niños… Mi llamamiento es para la gente que colabora con esta fundación, porque lo están haciendo de maravilla. Es una misión especial que Dios nos mandó para salvar la vida de nuestras familias. Y se lo agradezco mucho.

Usted ha destacado la fe íntegra de los católicos sirios durante la guerra.

Gracias a Dios. Me contaron que Sevilla es una ciudad de mucha fe, también la gente de Alepo es gente de mucha fe, que durante la guerra resistieron gracias a esa fe. Estas familias estaban en la ruina y la fe les dio fuerza para mantenerse en la ciudad. Pues esa es la educación que recibimos en la casa de nuestros padres: unión a nuestra Iglesia, a nuestra conciencia y unión con Cristo. Esto nos está fortaleciendo para luchar contra el terrorismo y todo el mal, para llegar a la alegría, a la tranquilidad. Esta es nuestra vida en Alepo.


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