La Archidiócesis hispalense contará con ocho nuevos diáconos este sábado 18 de septiembre

La Archidiócesis hispalense contará con ocho nuevos diáconos este sábado 18 de septiembre

Alegría, sobreabundancia, nervios, gratitud, respeto e ilusión, son algunas de las palabras con las que, los ocho seminaristas que este sábado 18 de septiembre recibirán el sacramento del orden del diaconado, describen sus emociones.

Los aspirantes al diaconado son: Aniceto Vadillo (35), de la Parroquia de la Asunción, de Osuna; Alejandro García (27), de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, de Sevilla; Francisco J. Sancho (27), de la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, de Los Rosales; Jesús García (25), de la Parroquia de San Marcos Evangelista, de El Saucejo; Manuel Robledo (28), de la Parroquia de Santa María la Mayor, de Sanlúcar la Mayor; Manuel Mena (28), de la Parroquia Santa María de la Mesa, de Utrera; Rubén Blasco (38), de la Parroquia de Omnium Sactorum, de Sevilla y Victoriano Martín (35), de la Parroquia de Nuestra Señora de la Antigua y Beato Marcelo Spínola, de Sevilla.

Cada uno de ellos es consciente del cambio en su estado de vida que operará desde este sábado, cuando el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses les imponga las manos y los ordene diáconos, al servicio de la Iglesia.

Sobre su futuro inmediato, insertos en una comunidad parroquial, al servicio de la feligresía a través de la administración de ciertos sacramentos, los seminaristas expresan su regocijo e ilusión de servir y acompañar a la porción del pueblo de Dios que les sea encomendada. “Vamos a ser administradores de la gracia de Dios, manifestación suya en medio de su pueblo, experimentamos, por tanto, ese vértigo y necesidad de pedirle a Dios su gracia para poder hacerlo bien a imitación suya”, expresa Alejandro García.

Sinodalidad, tema decisivo en la vida y misión de la Iglesia

El papa Francisco ha convocado a un sínodo sobre la sinodalidad, como un tema decisivo en la vida y la misión de la Iglesia y, los próximos nuevos diáconos asumen el reto y la tarea de caminar juntos, como pueblo de Dios.

Para Aniceto, esta nueva convocatoria del Papa es una llamada a “evitar el individualismo y la autorreferencialidad y a caminar juntos, cada quien según su realidad concreta”.  Alejandro considera que “la ordenación diaconal se traduce en ponerse al servicio de los demás, lo que significa estar en comunión con el Pueblo de Dios y aprender lo que es la fraternidad sacerdotal, porque ya formaremos parte del presbiterio, desde nuestra condición de diáconos”.

Manuel Jesús destaca “la necesidad de la Iglesia de avanzar juntos, procurando el acompañamiento de los fieles y la oración constante por la comunidad que Dios nos ha encomendado”.  Rubén expresa su deseo de ponerse en camino al servicio de la sinodalidad, “como pueblo que peregrina de manera nueva y abierta”.

Por su parte, Victoriano destaca que el camino sinodal empieza “por ser Iglesia dentro de la Iglesia, fortaleciendo la unidad, la adhesión y la comunión al Papa”.  Para Manuel, “lo primordial es fomentar la comunión con el círculo más cercano que es la parroquia, luego, con toda la Iglesia universal”.

Manuel y Jesús refieren que lo primero “es dar un paso adelante, mostrando disponibilidad y apertura”.  Y Javier expresa que el proceso sinodal lo vive “integrando la pastoral y la oración por los más pobres y necesitados”.

Dios no defrauda

Durante estos dos últimos años afectados por la pandemia, los candidatos al diaconado han descubierto importantes facetas en su propia vivencia vocacional.

Aniceto ha descubierto “la sed y el hambre del pueblo de Dios por Cristo, al que le ha tocado reinventarse y reorganizarse, donde se ha evidenciado a los sacerdotes que han salido al encuentro de sus fieles”.

Alejandro expresa que él, durante estos últimos meses ha experimentado “una gran capacidad de adaptación, donde la obra de Dios se ha mantenido en todo momento, un Dios compasivo que no nos abandona y que ha otorgado la luz para saber alcanzar y rezar por todos aquellos que partían a la casa del Padre”. Manuel Jesús, por su parte, considera que la pandemia “han sido, sin duda, momentos difíciles e inesperados, en los que la oración ha ido abriendo a nuevas iniciativas pastorales”.

Rubén dice “que la esperanza no defrauda y que las personas siguen esperando una respuesta por parte de la Iglesia que no se ha quedado al margen de todo lo que estamos viviendo y sigue esperando que le acompañemos”.

A Victoriano le ha tocado vivir muy de cerca “el redescubrimiento de fe de su familia, gracias al interés que les suscitó el ejercicio del Santo Viacrucis durante la Semana Santa transmitido por la televisión. Mis familiares han ido descubriendo la importancia de la fe, no solo para mí, sino para todos”.

Manuel ha calificado los últimos dos años como “episodios muy intensos donde la gente ha demostrado su cercanía y demanda de los sacramentos en la vivencia diaria de su fe, comportamiento que lo ha edificado.” Jesús considera que la Covid-19 y todas las consecuencias lamentables que ha traído consigo, ha permitido constatar la necesidad real y verdadera de las personas por Cristo, “que mientras los templos permanecían cerrados, pasaban por las fachadas para santiguarse, sabiendo que Cristo sacramentado permanecía en el sagrario”.

Javier destaca de todo este período, “la fortaleza de la fe, es decir, el no poder expresar la fe como de costumbre me ha hecho fortalecer la oración personal para unirnos con los que estaban lejos”.

El acceso a la ceremonia de ordenación será por Puertas de los Palos y de San Miguel a partir de las diez de la mañana.

 


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