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HERMANDADES Y CURSILLOS DE CRISTIANDAD

Resultado de imagen de penitente san roque sevilla El pasado día 15 de enero tuvimos en el Consejo de Hermandades de Sevilla un grato encuentro con Cursillos de Cristiandad, en el que tuvimos la oportunidad de acoger el emocionante testimonio de cuatro grandes cofrades la ciudad: Ignacio Pérez Franco, que fue hermano mayor del Baratillo y pregonero de 2012; Santiago Arenado, quien fue hermano mayor de la Paz; Ignacio Flores, antiguo teniente de hermano mayor de San Gonzalo y Eduardo del Rey, actual hermano mayor del Silencio y pregonero de 1999. Además de ser excelentes cofrades, tienen en común haber realizado en alguna ocasión la experiencia de los Cursillos de Cristiandad.

Consciente de la urgencia de la nueva evangelización, nuestra Archidiócesis tiene el objetivo de lograr una conversión pastoral y misionera, tal y como marcan las Orientaciones Pastorales Diocesanas 2016-21. Es una llamada a todos los bautizados a intensificar la fe y a difundir la Buena Noticia de Jesucristo. Son muchas las personas que, pese a vivir en la “tierra de María Santísima”, están alejadas de Dios. Los cofrades no pueden rehuir este encargo del Señor y de la Iglesia.

En este contexto evangelizador recibimos el don de los Cursillos de Cristiandad. No hay cursillista con el que haya hablado, que no me haya contado cómo esa experiencia ha renovado su fe y ha supuesto un reencuentro con la Iglesia que ha hecha más plena su existencia. No se trata de un curso de formación ni de adscribirse a un grupo nuevo. Se trata de un encuentro con el Señor durante unos días (3) muy especiales. Por eso, los Cursillos son un instrumento especialmente valioso para la tarea que todos tenemos entre manos, y deben ser ofrecidos como un medio primordial a todas esas personas, como por ejemplo los cofrades, que necesitan renovar esa esperanza que sólo Jesucristo nos puede dar. De esa esperanza renovada depende que las hermandades, a las que los cofrades pertenecen, puedan llegar a cumplir sus fines.

En nuestra Archidiócesis de Sevilla, desde hace siglos, los seglares se han unido en hermandades para celebrar su fe y ejercer la caridad, fructificando además en un maravilloso complejo de piedad y arte, que llamamos “cofradías”, y que son admiración del mundo entero. No sólo dedicadas a la Semana Santa, pues también hay muchas hermandades que, exaltando al Santísimo Sacramento, o a la Virgen María o a los santos, también ha ido conformando una expresión popular de amor, oración y emociones que constituyen, en muchos casos, el único eslabón de religiosidad que une a la persona con Dios. Ciertamente, esta unión puede ser débil y necesitada de purificación en algún caso, pero el Señor se vale de medios muy variados para llamar a sus hijos a estar más cerca de Él.

Aquí es donde, en estos momentos, las hermandades y cofradías de la Archidiócesis están intentando poner su esfuerzo evangelizador, animadas por sus directores espirituales: a través de las emociones, los sentimientos y la belleza, conducir esa devoción a una verdadera experiencia de Cristo, el único que pone luz en las tinieblas del ser humano. Las circunstancias de los últimos años han ocasionado que la notable labor de caridad que están realizando las hermandades propicie también una oportunidad para el anuncio de Jesucristo, pues los cofrades no esconden la razón por la que ayudan a los demás (sin preguntarles credo o filiación): su amor a Cristo y a la Virgen.

La colaboración entre los Cursillos de Cristiandad y los cofrades puede ser muy fecunda, como lo demuestra, por ejemplo, el hecho de que no pocos miembros de juntas de gobierno hayan realizado ya los cursillos. Esta experiencia les ha servido para crecer en su compromiso cristiano, que se ejerce a través de la hermandad, por lo que se convierten decididamente en misioneros para alentar la fe de sus hermanos, impregnando a las hermandades del talante evangelizador que necesitamos, primando el culto, la espiritualidad, la formación y el anuncio de Cristo sobre otras tareas que deben tener un papel subsidiario. Ser cursillista, es decir, haber pasado en alguna ocasión por los Cursillos de Cristiandad, te lleva a ser mejor cofrade, pues sin perder la esencia de esta peculiar forma del laicado sevillano, se potencian sus valores espirituales.

Desde la Delegación Diocesana de Hermandades animamos sin duda a todos los miembros de juntas de gobierno y a hermanos en general a realizar la experiencia de los Cursillos de Cristiandad.


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