El Equipo Diocesano de Trabajo del Poscongreso de Laicos se reúne para reflexionar sobre el anuncio del Evangelio en la actualidad

El Equipo Diocesano de Trabajo del Poscongreso de Laicos se reúne para reflexionar sobre el anuncio del Evangelio en la actualidad

Al inicio del curso pastoral el Equipo Diocesano de Trabajo del Poscongreso de Laicos se reúne presencialmente, por primera vez, desde que participaron en el Congreso en Madrid en febrero de 2020. Durante la pandemia se han seguido las indicaciones de la Conferencia Episcopal y se han mantenido cinco reuniones online y una eucaristía de acción de gracias.

El Equipo presentó las ideas-fuerza del Congreso y de la participación en la fase diocesana en la Vigilia de Pentecostés de 2020. En el curso pastoral 2020-2021 se han tabulado todos los datos de participación de la Archidiócesis de Sevilla y en la actualidad se está trabajando en los resultados agrupados por arciprestazgos, vicarias, hermandades, movimientos y asociaciones, para presentarlos por sectores y de forma global en la Pascua de 2022, coincidiendo con el final de la fase diocesana del Sínodo al que todos estamos convocados el próximo mes de octubre.

El Equipo Diocesano de Trabajo está formado por todas las personas que en representación de la Archidiócesis participaron en el Congreso Nacional de Laicos, un grupo amplio y diverso, que representa al laicado vinculado a parroquias, movimientos, hermandades, así como a diversos sectores pastorales como, catequesis, juventud, apostolado seglar, familia y vida, educación, acción social, universidad, colegios diocesanos…, así como, miembros de la vida consagrada y del clero diocesano.

Con anterioridad al Encuentro el ponente Luis M. Romero, director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Laicos Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española saludó al arzobispo de Sevilla, mons. José Ángel Saiz Meneses.

El Encuentro estuvo presidido, en representación del arzobispo, por el vicario episcopal de Nueva Evangelización, Óscar Díaz El Diálogo con el ponente fue conducido por el Delegado Diocesano de Apostolado Seglar Enrique Belloso. También participó en la mesa, María Cordero, de la Delegación de Catequesis. Hubo una importante participación de los presentes, celebrándose un diálogo abierto e interesante entre todos.

En su intervención Romero Sánchez indicó que “la Iglesia en España se encuentra en un momento esperanzador, y se pregunta ¿Cómo anunciar el evangelio hoy?, a pesar del análisis, poco positivo, de la situación social actual y del clericalismo y la mundanidad en Iglesia”. También subrayó el ponente la necesidad de acoger el magisterio del papa Francisco en cuanto al papel y la misión del laicado, como Pueblo de Dios en salida. Insistiendo en que el camino de la sinodalidad y el de potenciar la vocación laical es vital para la vida de nuestras comunidades para el futuro.

Tomando unas palabras del papa Francisco en su reciente viaje a Eslovenia se preguntó “¿cuáles son las necesidades y las expectativas espirituales de nuestro pueblo? ¿Qué se espera de la Iglesia?”. En primer lugar, que sea una Iglesia en salida y que camine hacia la conversión pastoral. Subrayando que “el centro no es la Iglesia, sino que el centro es Cristo. La Iglesia crece por atracción, por contagio”, y recordando a Benedicto XVI, “uno es cristiano por encontrarse con una persona, con Cristo”. Respecto a la conversión pastoral, indicó que “hay que darle un giro a nuestras estrategias y estructuras, pues los verdaderos protagonistas son los destinatarios del mensaje de Jesús”, no los intermediarios, ni siquiera los canales o estructuras que lo soportan. “Por eso no conectamos con la gente”, indicó.

Prosiguió su intervención resaltando que el Espíritu Santo fue el principal protagonista del Congreso Nacional de Laicos de 2020, que nos impulsa como Iglesia en España a iniciar un proceso, no ha celebrar un gran acto, sino a recorrer juntos un camino. Destacó la alta participación de la Diócesis españolas, en un congreso con 2.400 personas, más de 70 obispos… Unas 40.000 personas participaron en el proceso en toda España, Sevilla tuvo una participación significativa con más de 8.000 personas y en torno a 500 grupos en su fase diocesana. Subrayó que “fue un gran encuentro de comunión, paso de ser el Congreso del Laicado al de toda la Iglesia en España. Manifestándose una Iglesia viva y plural. Dando una nueva imagen de la Iglesia, en diálogo con la sociedad”.

A pesar de la pandemia, valoró muy positivamente la acogida del poscongreso en muchas diócesis, movimientos y asociaciones. Sin duda, contribuyeron a su impulso el Informe presentado a la Asamblea Plenaria de la CEE en marzo de 2020, así como la Guía del Poscongreso publicada a principios de 2021 y el documento Nuevos Frutos. Insistió que “otra de las consecuencias del congreso fue la creación del Consejo Asesor de Laicos de la Comisión Episcopal de Laicos, Familia y Vida de la CEE, así como, relanzamiento de las Delegaciones de Apostolado Seglar y la potenciación de la comunión y relación en las Provincias Eclesiásticas. Actualmente nos encontramos en pleno impulso de los Equipos de Trabajo del Poscongreso”, todo un reto para avanzar.

Claves de los cuatro itinerarios, la sinodalidad y el discernimiento

“El poscongreso está ayudando a aterrizar conceptos como la sinodalidad y el discernimiento, que el magisterio del papa Francisco ha colocado como centro de su pontificado”, indicó. Los cuatro itinerarios que articularon el congreso (primer anuncio, acompañamiento, procesos formativos y presencia en la vida pública) subrayó “no descubren nada nuevo”, quizás actualizan conceptos, estrategias y acciones, pero ayudan a organizar y priorizar objetivos, y a plantear nuevos caminos. Como lo han hecho las recientes Orientaciones Pastorales de la CEE 2021-2022, que han acogido los cuatro itinerarios, la sinodalidad y el discenimiento como su columna vertebral.

El Sínodo de los Obispos: Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión

En medio de todo este proceso, subrayó “el papa Francisco ha convocado un nuevo Sínodo, cuya fase diocesana coincide con las propias iniciativas del poscongreso, sin duda, son dos realidades que se complementan y retroalimentan. Se puede decir que están íntimamente conectadas. Sin duda, como nos recuerda el papa Francisco, el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”.

Respecto a lo que espera la Conferencia Episcopal Española del trabajo del laicado en este año, donde coincide la fase local del Sínodo y las tareas del poscongreso impulsado por la Orientaciones Pastorales de la propia CEE, subrayó que “necesitamos una Iglesia descentrada, pero centrada en Cristo. Una Iglesia que sigue adelante con este proceso de corresponsabilidad y de caminar juntos que hemos iniciado”.

Muchas fueron las intervenciones de los presentes que animaron el diálogo e hicieron reflexionar a todos sobre el gran objetivo propuesto, que es “ necesario mirar al pasado con agradecimiento y  al futuro con esperanza, poniendo a Cristo en medio de nuestras tareas, suscitar sueños, estimular la confianza, vendar heridas, entretejer relaciones, aprender los unos de los otros, y crear un ambiente positivo en nuestra Iglesia que ilumine las mentes, enardezca los corazones y dé fuerza a las manos” como nos pide el papa Francisco en el documento preparatorio del Sínodo que se iniciara en toda la Iglesia Universal el próximo mes de octubre.

 


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