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Divina Pastora, Parroquia de la Purísima Concepción (Brenes)

Estando ya inmersos en el mes de mayo, tradicionalmente dedicado en la Iglesia a María nuestra Madre, presentamos esta pintura de la Divina Pastora de las Almas que se encuentra en la Parroquia de la Purísima Concepción de Brenes.

Situado en el baptisterio de dicha Parroquia, este lienzo es obra del pintor Bernardo Lorente Germán (1680-1759), autor de numerosas representaciones de esta advocación sevillana nacida en el Convento de los Capuchinos de Sevilla, y fue restaurado en el año 2018 por Antonio López Hernández.

En esta pintura Lorente sigue la iconografía dictada por Fray Isidoro de Sevilla, quien en 1703 encarga al pintor Alonso Miguel de Tovar una pintura para que sea puesta en un estandarte y poder ser llevada en rosarios públicos y procesiones por las calles para predicar ante dicho estandarte o Simpecado. En efecto, Lorente representa a la Virgen sentada bajo un árbol, vestida con túnica roja y manto azul, con pellica y con los atributos iconográficos propios de la Madre del Buen Pastor: cayado y sombrero a la espalda. Con la mano derecha acaricia un cordero que parece cubrir con su manto, con gesto maternal protector, mientras que en su mano izquierda sostiene una rosa, símbolo del Ave María que le rezan las ovejas de su rebaño, las cuales se disponen alrededor de la Virgen. En la parte inferior izquierda de la composición, aparecen dos ángeles que señalan al espectador la presencia de la Virgen, como llamándonos a fijar nuestros ojos en Ella. Circundando la cabeza de la Pastora aparecen las doce estrellas de la Mujer Apocalíptica (Ap 12,1), rematadas por la paloma, símbolo del Espíritu Santo que recuerda el momento de la Encarnación del Verbo (Lc 1,35). Ni las estrellas ni el Espíritu Santo aparecen en la descripción dictada por el fraile capuchino, como tampoco la figura del Buen Pastor cargando con la oveja sobre sus hombros (Lc 15,3-7; Mt 18,12-14), que aquí se muestra al fondo en el paisaje que se describe a la izquierda de la Virgen, y que según el mariólogo Álvaro Román, refuerza la relación analógica entre Cristo Buen Pastor y la Virgen como Pastora. En la parte superior del cuadro, en línea con el Buen Pastor, sobrevuela la figura del arcángel San Miguel, mayoral del rebaño, que defiende a la oveja atacada por el demonio.

Rematando todo el conjunto aparecen dos ángeles que se disponen a coronar a la Pastora con tres coronas, que hacen referencia a las Tres Personas de la Trinidad, las cuales coronaron a María “el Padre con corona de poder, el Hijo con corona de sabiduría y el Espíritu Santo con corona de amor”, como refiere Fray Isidoro, que añade que fue coronada por la Trinidad “como Hija de Rey, Madre de Rey y Esposa de Rey”.

Esta obra por tanto, nos muestra a María como Madre del Buen Pastor, subrayando su papel en la obra redentora de Cristo, y haciendo visible su protección.

Antonio Rodríguez Babío

Delegado diocesano de Patrimonio Cultural

 


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