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Corpus Christi (Ciclo C)

Comieron todos y se saciaron

En aquel tiempo, Jesús, hablaba a la gente del reino y sanaba a los que tenían necesidad de curación.  El día comenzaba a declinar. Entonces, acercándose los Doce, le dijeron: «Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado».  Él les contestó: «Dadles vosotros de comer».

Ellos replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para toda esta gente».  Porque eran unos cinco mil hombres. Entonces dijo a sus discípulos: «Haced que se sienten en grupos de unos cincuenta cada uno».  Lo hicieron así y dispusieron que se sentaran todos.  Entonces, tomando él los cinco panes y los dos peces y alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran a la gente.  Comieron todos y se saciaron, y recogieron lo que les había sobrado: doce cestos de trozos.

Lucas 9, 11b‑17

Comentario bíblico por Álvaro Pereira

¿Cómo interpretar el Antiguo Testamento? Los primeros cristianos se hicieron a menudo esta pregunta y desarrollaron un modo de leer la Biblia que llamaron “tipología”. La tipología consiste en encontrar una relación entre dos historias, una del Antiguo otra del Nuevo Testamento. Esta relación nos hace descubrir que Dios sigue actuando en la historia, anunciando el futuro en el pasado y revelando el verdadero significado del pasado en el futuro. Por ejemplo, el sacrificio de Isaac en el monte Moria (Génesis 22) es figura del sacrificio de Jesús en el monte Calvario. Los relatos también podían prefigurar los sacramentos: así, el paso por el mar Rojo se convierte en figura del bautismo. El lector creyente comprende entonces que cada evento es un eslabón de la gran historia de salvación que Dios va trazando providencialmente y que tiene como eje a Cristo.

Teniendo en cuenta esto, podemos comprender ahora porque se lee en el Corpus Christi la primera lectura, tipología de la Eucaristía. Como Melquisedec, rey y sacerdote, bendijo a Dios por la victoria de Abraham y ofreció pan y vino; así también Jesucristo, sacerdote eterno según el rito de Melquisedec (Salmo 110,4; Hebreos 5,6), bendice a Dios y ofrece su cuerpo y su sangre en el misterio eucarístico.

También el evangelio puede ser leído de forma tipológica. Como Jesús bendijo el pan y los peces y dio de comer a la multitud hambrienta, así cada Eucaristía es un milagro en el que los creyentes comen el pan y el vino de la vida. No en vano, la Eucaristía está íntimamente unida a la alegría de los pobres.

Por último, la segunda lectura atestigua el relato más antiguo que poseemos sobre la cena del Señor. San Pablo comunica a los corintios que cada vez que comen del pan partido y beben del vino bendecido conmemoran la muerte del Señor hasta que vuelva. Así pues, en la celebración eucarística se unen el pasado fundante de la entrega de Jesús, el presente actuante de la brega del Reino y el futuro esperanzado de la bienaventuranza final. En la Eucaristía toda la realidad encuentra sentido.

Orar con la Palabra

  1. ¿Vives la Eucaristía como un sacramento de celebración comunitaria y bendición divina?
  2. ¿Te lleva la Eucaristía a dar de comer al hambriento? ¿Relacionas celebración, misterio y vida?
  3. Intenta recordar otros textos bíblicos en los que aparezca el pan, el vino o la comida y trata de realizar tú mismo una tipología eucarística.

 


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