Carta pastoral del Arzobispo de Sevilla con motivo de la Jornada de la Infancia Misionera 2018

asenjo_oficial_2010_pmQueridos niños y niñas de nuestra Archidiócesis:

El próximo domingo 28 de enero, celebraremos la Jornada de la Infancia Misionera con el lema “ATRÉVETE A SER MISIONERO”. Es un lema audaz y valiente. ¿Quién puede atreverse a ser misionero? A veces imaginamos al misionero como un hombre o una mujer jóvenes y vigorosos que emprenden una vida difícil y dura en tierras lejanas. Muchas veces es así. Pero la llamada a la misión a la que nos invita Jesús no es exclusivamente para los jóvenes. Todos, cualquiera que sea nuestra edad y condición, estamos llamados a comprometernos valientemente en el anuncio de Jesucristo. Pero no sólo en tierras lejanas, sino también en nuestro entorno. También vosotros, queridos niños y niñas, estáis invitados a ser aquí misioneros valientes.

El Papa Francisco nos recuerda en su exhortación apostólica Evangelii gaudium que “en virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero (cf. Mt 28,19)”. Por tanto, todos los bautizados estamos invitados a ser misioneros. Es una exigencia de nuestro ser cristiano.

Atreverse a ser misionero significa atreverse a anunciar a Jesucristo, su vida y mensaje como una buena noticia. Y qué mejor noticia que decir a nuestros amigos, vecinos o compañeros de estudio, que Dios es Amor, que nos quiere y nos ama inmensamente, y que la expresión máxima de ese amor es que se encarnó en Jesucristo para salvarnos, para llenarnos de vida, de ilusión, de esperanza.

Atreverse a ser misionero es atreverse a construir un mundo mejor para todos, más fraterno, en el que hombres y mujeres, niños y niñas, sintamos que somos igual de importantes para Dios, vivamos solidariamente entre nosotros y sintamos que Dios es la fuente de ese amor que nos une y dignifica a todos.

Atreverse a ser misionero es atreverse a compartir una caricia, un beso, un apretón de manos con aquel que se siente solo o sufre por cualquier causa. Cuántas veces, queridos niños y niñas, habéis experimentado el amor y cariño de vuestros padres cuando os habéis sentido tristes. Ese amor os ha dado vida y os ha animado a seguir. Pues mucho más grande es el Amor que Dios nos tiene a todos. Atreverse a ser misioneros es mostrar, aunque sea tímidamente, ese amor a quienes estando cerca de nosotros, en el barrio o en el colegio se sientan tristes. Dios nos mira y nos ama con pasión. Atrevámonos a compartir esa experiencia amorosa con los demás. Eso es ser también misioneros.

Al igual que los misioneros y misioneras llevan el Evangelio a todos los rincones del mundo y su mensaje está lleno de amor y esperanza, también vosotros, queridos niños y niñas, podéis anunciar la Buena Noticia del Amor de Dios a vuestros amigos y compañeros de colegio e incluso a vuestros familiares. Una manera de ayudar a los misioneros y misioneras que están en tierras lejanas e incluso de ser vosotros mismos misioneros es rezando, pidiendo a Dios por los misioneros, por las personas a quienes atienden, y de manera especial por niños y niñas de esos países, pidiendo a Dios que nos dé a todos un corazón sensible y solidario con los sufrimientos de los demás. Rezar así es muy importante y lo podéis hacer solos o en compañía de vuestros padres, o con los compañeros de colegio o de catequesis. Rezando juntos, en comunión, es también un modo precioso de ser misioneros.

También podéis ser misioneros aportando algo de vuestros ahorros a la colecta de esta Jornada y animando a otros a hacerlo. Así prolongaréis vuestra participación, durante la última Navidad, en la operación SEMBRADORES DE ESTRELLAS, en la que regalabais con una sonrisa en la calle preciosas estrellas de Navidad que anunciaban el mensaje de Jesús. Este gesto seguro que ha provocado sonrisas en la gente, y ha ayudado a tomar conciencia del auténtico espíritu navideño. De esta manera, vosotros mismos pasáis a formar parte de la gran familia misionera, generosa y solidaria con los más necesitados. Adultos, jóvenes y niños, todos estamos invitados a atrevernos a ser misioneros, y juntos, lo haremos mejor.

Concluyo con estas palabras del papa Francisco en la que nos invita a ser misioneros: “Discípulos misioneros que saben ver, sin miopías heredadas; que examinan la realidad desde los ojos y el corazón de Jesús, y desde ahí juzgan. Y que arriesgan, que actúan, que se comprometen. […] [Que] la intercesión de nuestra Madre nos acompañe en nuestro camino de discípulos, para que, poniendo nuestra vida en Cristo, seamos siempre misioneros, que llevemos la luz y la alegría del Evangelio a todas las gentes”.

Que la Santísima Virgen os ayude a todos, queridos niños y niñas, a ser valientes y a comprometernos en la misión. Para todos vosotros y para todos los que os han acompañado de una forma o de otra en la bella tarea de colaborar con los misioneros y misioneras, mi abrazo fraterno y mi bendición.

 

+ Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla

 

 


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