Cáritas Sevilla mantiene su apuesta por la promoción de la mujer

Cáritas Sevilla mantiene su apuesta por la promoción de la mujer

Hoy, 25 de noviembre, es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una lacra presente en todo el mundo y cuyas víctimas no tienen una edad, nacionalidad, nivel de estudios o condición económica preestablecidas. Se presenta, además, en múltiples formas: desde feminicidios, prostitución, explotación sexual y trata de personas, hasta violencia de género, matrimonios forzados o violencia sexual, sin olvidar otras cuestiones más normalizadas como los micromachismos.

Y, aunque se intuían pequeños avances para erradicar este problema social, la pandemia provocada por el coronavirus ha agravado la situación de millones de mujeres que sufren violencia en su día a día. Esto ha supuesto que tanto Cáritas como otras entidades eclesiales hayan aumentado sus recursos o sus esfuerzos para ofrecer una respuesta integral a estas mujeres desde diferentes ámbitos.

Según la Memoria de Cáritas Diocesana correspondiente al año 2019, 303 mujeres fueron atendidas en 17 proyectos específicos en la Archidiócesis. Precisamente el objetivo de estos proyectos es acompañar procesos de promoción de la mujer encaminados a la adquisición de habilidades sociales. Tarea que realizan a través de diversas actuaciones como sesiones formativas, talleres y momentos de escucha y convivencia.

Proyecto Isabel Arias en el Polígono Sur

Un ejemplo del trabajo de Cáritas Diocesana a favor de la mujer es el Proyecto Isabel Arias, de la Parroquia Jesús Obrero en el Polígono Sur.

“Como las edades de las mujeres que participan oscilan desde los 19 a los 79 años la atención se realiza a través de seis talleres diferentes, aunque el objetivo es común: la promoción de la mujer en todos los ámbitos”, explica María Antonia Avilés, responsable del Proyecto.

Por un lado, está el taller de reciclaje de ropa usada, con posterior venta en una tienda solidaria gestionada por Cáritas.  Este trabajo va acompañado a una formación directa. “Las mujeres que aquí participan suelen ser muy jóvenes, casi todas pertenecientes a la comunidad gitana y con hijos pequeños a su cargo”, señala Avilés. Se trata del único taller del Proyecto Isabel Arias que actualmente permanece abierto presencialmente, no obstante, se mantienen todas las recomendaciones sociosanitarias: reducción de aforo higiene de manos, uso de mascarilla, pantalla y mampara, distinción de recorridos de entrada y salida… Esto ha supuesto un esfuerzo para el voluntariado, pero según Avilés “era una responsabilidad abrir la tienda. Teníamos que apostar por ello”.

Por otra parte, tiene lugar el taller de arte, “una experiencia preciosa que nunca imaginamos que se podría llevar a cabo en tiempos de pandemia”. Las mujeres que en él participan tienen edades medias y trabajos precarios. Concretamente, realizan piezas de cerámica u obras pictóricas, todo ello con materiales que les proporciona Cáritas una vez al mes. El seguimiento se realiza únicamente por teléfono y por Whatsapp. “El resultado está siendo tan satisfactorio que nos estamos planteando celebrar una exposición titulada ‘Arte en tiempos de pandemia’ con las obras de las participantes”, confiesa la responsable del Proyecto.

Finalmente, existen tres talleres dirigidos a mujeres mayores del Polígono Sur:

Uno de alfabetización, lectoescritura y cálculo básico, en el que participan señoras de edad avanzada que no han tenido la oportunidad de acceder al sistema educativo formal ya que han estado toda su vida relegadas al hogar y al cuidado de sus familiares. Y los talleres de manualidades y de costura. Este último, además, está realizando una labor solidaria con la confección de mascarillas que más tarde mandan a Yemen a través de ACNUR.

Estos talleres están tutorizados por voluntarias del proyecto que hacen un seguimiento personalizado de las mujeres. “Todo a través del teléfono móvil: la formación, el diálogo, incluso los momentos de oración”.

En definitiva, a causa de la pandemia “nos estamos reinventando, pero estamos agradecidos porque nunca pudimos imaginar la respuesta tan impresionante y buena de estas mujeres sin mejores recursos que el Whatsapp”, reconoce María Antonia Avilés.

Un voluntariado comprometido

Asimismo, la responsable del proyecto destaca el papel del voluntariado, “un tejido humano magnífico de 27 personas”. La mayoría recién jubilados, de cultura media o alta, con un itinerario de fe que les lleva a comprometerse seriamente con el servicio a los demás. Concretamente “con la protección de la infancia y la promoción de la mujer, que son dos agujeros negros del Polígono Sur”, advierte Avilés. De este modo, “apostar por la dignidad de la mujer es apostar también por la dignificación del ser humano, porque todos hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios”.

No obstante, no ha sido fácil desarrollar esta labor y acompañar a tantas mujeres durante la pandemia. Por este motivo, Avilés hace hincapié en la solidaridad que ha marcado de forma “impresionante” a todo el voluntariado durante este tiempo. Como ejemplo, comenta que “durante el confinamiento más duro, para que las chicas que trabajan en la tienda recibieran su beca de Cáritas, cada semana una voluntaria iba puntualmente a pagarles su asignación. Lo hacía sin salir siquiera del coche, únicamente abriendo una rendija de la ventanilla. Pero era una rendija de esperanza para esas mujeres”.

Respecto a las usuarias, “llama la atención la respuesta que están teniendo en este momento complejo y desconcertante, ya que lo suyo no es una brecha digital, sino que directamente no cuentan con herramientas más allá del móvil”. En esta línea, resalta “su entusiasmo, su colaboracion en todo momento, su dedicación y esfuerzo”.

Erradicar la violencia contra la mujer, una cuestión de todos

“La ayuda económica a Cáritas es fundamental, porque estos proyectos se sostienen gracias a la solidaridad no solo de creyentes, sino de personas de buena voluntad que apuestan por la labor seria que hace Cáritas”.

Pero, además de un donativo, y en relación a la promoción de la mujer, “es importante que en un día como hoy, 25 de noviembre, tomemos conciencia de la situación de la mujer”, apunta Avilés. Concretamente en el Polígono Sur “se trata de una situación muy complicada, en la que se convive con un maltrato habitual, donde resulta difícil hacer una denuncia pública, ya que las consecuencias pueden ser más dolorosas que las que están viviendo”, lamenta. Por eso, insiste en que “nuestro deber es colaborar con responsabilidad social, sentirnos hermanos y hermanas como dice el papa Francisco, ser consciente de la dignidad del ser humano en todos los ámbitos de su vida y luchar por ello. En definitiva, todos tenemos que luchar contra esta lacra que sufre la mujer, una violencia que se arrastra desde hace siglos y que como sociedad no somos capaces de erradicar”.

 


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