Cardenal Amigo: “Es una satisfacción haber podido servir en Sevilla”

Cardenal Amigo: “Es una satisfacción haber podido servir en Sevilla”

Cuánto lo quiere Sevilla.

No voy a decir un tópico, yo también quiero mucho, muchísimo a Sevilla.

Ha tenido usted muchas calles en pueblos la provincia, que le han reconocido su labor como pastor de la Archidiócesis, y ahora también en la capital, en la calle de la Giralda.

Aparte de un reconocimiento enorme, al Ayuntamiento y a personas y entidades que se han interesado por el tema, es al mismo tiempo una satisfacción. Pero satisfacción por haber podido servir en Sevilla, porque Sevilla –la diócesis- es muy agradecida. Ha sido muy poco lo que he podido dar en comparación con el mucho afecto y recuerdo que te ofrece la gente. Y en esto de la calle, dicen, estará usted muy contento… ¡Pues claro que sí! En estas cosas cabe aquello de ni pedir ni rechazar. Si te lo ofrecen, bendito sea Dios y muy agradecido. Si esto es alegría para todos, todavía más feliz.

También es importante dejarse querer.

Es muy importante. Y a veces en muchos conflictos hay que dejarse ayudar, y en este aspecto yo he tenido muchísima ayuda. Recuerdo una de las primeras reuniones que tuve –en Sevilla- con los sacerdotes, en la que les dije sinceramente que yo había sido arzobispo de una población que era prácticamente musulmana, y que todas las acciones se referían a este diálogo. Les decía que me tenían que ayudar, porque de esto sabía muy poquito, casi nada.

Intentamos seguir su pista, pero es dificilísimo porque no para de viajar. ¿Echa de menos la agenda como arzobispo de Sevilla?

Más que la agenda, echo de menos ciertos momentos de Sevilla. Por ejemplo, en el entorno de la Inmaculada y la Navidad, con vivencias muy bonitas. La relación con las personas, las visitas a unos y a otros. Y también, por supuesto, la Cuaresma y la Semana Santa. En la Cuaresma ibas a unas cosas, los retiros, en las parroquias había una actividad muy grata en todos los aspectos. Recuerdo estos actos y parece que tengo una fotografía de las personas.

¿Usted ha sabido delegar?

Creo que es muy importante para una persona que gobierna dar responsabilidades. No solo porque no pueda hacerlo uno todo, sino porque esa responsabilidad obliga a la persona, en el gobierno de cualquier cosa, desde la familia hasta la oficina en la que trabajas.

¿La Iglesia en Sevilla es una Iglesia viva?

Sevilla tiene una forma de ser y una manera de explicar muy peculiares. Sevilla es Sevilla. Esto al principio lo puedes tomar como algo de presunción, pero no se dice en el sentido de ser más importante que nadie, sino porque tiene un estilo de saber valorar las cosas pequeñas, la vecindad, la compañía, muchas de estas cosas que no siempre se encuentran en otros lugares. Encuentras otras cosas distintas, pero en este aspecto de relación personal creo que Sevilla tiene algo muy importante. Y eso después allana muchas tensiones. En esto cuánta razón tiene el señor arzobispo, cuando dice ‘dejemos en paz un poco esto’, que sin darnos cuenta creamos conflictos donde no los hay. Yo creo que ha sido una intervención auténticamente profética y en el momento en que se debía dar –en relación a la polémica sobre los itinerarios del Martes Santo-, y creo que ha tenido una repercusión muy grande y muy positiva. Esta es, precisamente, la labor que tiene que hacer el pastor, decir este es el camino por el que tenemos que ir. Pero bueno, también hay que reconocer que muchas de estas cosas desde lejos pueden parecer conflictos y luego no lo son tanto.

¿Se saben resolver al final?

Me decía un delegado que tuve mucho tiempo de hermandades y cofradías que cuando se recoge la Cabalgata de Reyes comienza un tiempo de riesgo máximo en los conflictos con las cofradías. Entonces viene el día del Pregón y se dice ‘ya después de Semana Santa nos sentamos y lo resolvemos’. No hace falta sentarse, porque el problema no era tan grave. Estas cosas… Muy bien ha estado el señor arzobispo al decir la verdad. Pero esto también está dentro de la tradición. Hay un famoso acontecimiento que se llama Concordia, y si es concordia es señal de que hubo discordia. Es decir, que tampoco hay que echarse las manos a la cabeza. Repito: ha sido una intervención providencial y en el momento en que tenía que decirse.

Usted forma parte del Colegio Cardenalicio. Desde fuera notamos quizás nuevas claves en los nombramientos de cardenales, y el Papa parece que ha abierto el abanico a lugares insospechados y personas inesperadas.

El Papa nos sorprende constantemente ¿Hay una claves para estos nombramientos? No lo sabemos. Sevilla naturalmente estaba y está entre las diócesis de importancia, qué duda cabe, pero repito que las decisiones y actuaciones del Santo Padre al principio te sorprenden, pero a los cuatro días te das cuenta de que no da puntada sin hilo. En los entornos vaticanos se dice que el Santo Padre tiene nombre franciscano, evidente; que viste como un dominico, blanco; pero es jesuita. Es el conocimiento, el discernimiento y la aplicación, que es el método de los ejercicios Ignacianos. ¿Se han fijado ustedes que el Santo Padre consulta, oye, busca personas que le asesoran, le ayudan en el conocimiento, para actuar él, y de una forma muy contundente como estamos viendo. Hay que reconocer que una labor de allanamiento de muchos de los temas que tenemos hoy, quien los afrontó directamente fue el papa Benedicto XVI. Lo que ocurre es que lo hacía todo así, como a la chita callando. Igual que sus gestos, eran muy sencillos, casi saludaba con los dedos y no más. Pero, sin embargo, sabemos todo lo que supuso la actuación en el llamado Banco Vaticano, fue el primero que se reunió con las víctimas de la pederastia en Colonia, el que puso a sus secretarios firmes y a alguno lo mandó a la cárcel por filtración de documentos importantes… Sus actuaciones fueron de lo más eficaces. Yo creo que no tenemos que tener un concepto tremendista, ni muchísimo menos. Primero, que es impropio de un cristiano, y no estamos solos, porque la mano de Dios protege a su Iglesia. Y ciertamente hay problemas, graves, muy graves, pero los problemas están para solucionarlos. Y creo que la acción del Santo Padre en este aspecto es ejemplar, mirando a Dios y mirando a las personas.

¿Cree que el tema de la pederastia empañará más la imagen de la Iglesia?

Es un tema muy grave. Los derechos de las víctimas y todo lo que sabemos… Todo está en nuestra condición de mortales, y la debilidad puede llegar a cualquier persona. Pero aquí hay una justicia, un derecho de unas personas que ha sido gravemente vulnerado, y el Santo Padre quiere que en esto seamos muy, muy, muy serios. Yo creo que la Iglesia se está fortaleciendo, precisamente por esta transparencia, por esta valentía. Pero no como para ensañarse, no, con mucha misericordia. Está saliendo fortalecida, y creo que los fieles, y quienes conocen de cerca de la Iglesia, la vida de las parroquias, de los sacerdotes, les valoran cada vez más. Otra cosa que uno aprecia es que la participación en la vida de la Iglesia, la dominical pero también en acciones de la Iglesia, recorres las parroquias y tienes el grupo de enfermos, los catequistas, y tienes Cáritas que resplandece… la credibilidad de la Iglesia no va a venir nunca por los números, sino por la fidelidad a Jesucristo. Y todo esto está llamando cada vez más a esta fidelidad y a esta autenticidad.

¿Realmente es real esa distancia que se argumenta entre la Iglesia y los jóvenes?

Se convoca la Jornada Mundial de la Juventud, y no cabe en la ciudad la participación. Las jornadas que programamos en las diócesis, también. Y no puede decirse que en las parroquias no haya juventud. Otra cosa distinta, por ejemplo, es la participación eucarística semanal, pero los jóvenes están en la Iglesia. Necesitan acompañamiento, y tenemos que ver que la juventud es una etapa de transición, y lo importante es ayudarles a que mañana sean auténticos cristianos, sean auténticos padres de familia o estén en su profesión. Después tenemos mucha más presencia de jóvenes de lo que creemos. Yo recuerdo un encuentro que tuvimos en el Paraninfo de la Universidad, organizado por Pastoral Juvenil y Universitaria. La gente se presentaba y decía de qué asociación era, y recuerdo que se levantó una chica que dijo estar loca de alegría porque resultaba que otro chico, que estudiaba el mismo curso y estaba sentado en la misma mesa, tenía el mismo compromiso cristiano que ella. Se caía el Paraninfo de aplausos. El caso es que no nos conocemos, parece que somos cristianos anónimos. Claro, aquí en Sevilla tenemos una cosa, un sector, qué duda cabe, es el de las hermandades y, oye, la labor que están realizando las hermandades con los jóvenes va más allá de la participación en la liturgia, eh… Pero mucho más. A veces nos engaña lo exterior, pero vas analizando un poco y, en primer lugar, la nostalgia lo único que produce es tristeza, y nada más. El pasado es para aprender las lecciones y agradecer a quienes nos las dieron. Punto. ¿Y el futuro? No es hacer un análisis de prospectiva, de macrotendencias. La cuestión no es cómo será el futuro, sino cómo queremos que sea. Si quieres que tu hijo sea una persona noble y educada, pues edúcale bien para que lo sea así. Si quieres que sea una persona generosa, enséñale a ser caritativo, etcétera. Lo que obliga y responsabiliza es cómo queremos que sea el futuro de estos jóvenes de hoy, porque es una etapa de transición. El problema no es que los jóvenes se marchan de la Iglesia, el problema es que no han entrado en la Iglesia.


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