Asunción Doctor: “Hablar del suicidio es prevenirlo”

Asunción Doctor: “Hablar del suicidio es prevenirlo”

En el mundo se suicida cada año casi un millón de personas, lo que equivale a una persona cada cuarenta segundos. Además, por cada muerte por suicidio se estima que hay veinte intentos. Más de veinte posibles causas podrían atribuirse al problema del suicidio. La situación, por tanto, es muy difícil de abordar por su complejidad, ya que intervienen multiplicidad de factores biológicos, mentales, sociales, culturales, económicos y ambientales, entre otros.

Asunción Doctor, responsable del Programa de Prevención del Suicidio del Teléfono de la Esperanza de Sevilla.

El 10 de septiembre estará dedicado a la Prevención del Suicidio. ¿Hay un lema para este año que nos sirva de punto de partida?

Si, el lema de la Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza para la campaña general del Día Mundial para la Prevención del Suicidio es “Hagamos un plan”. Este lema pretende servir de punto de encuentro para la sensibilización con este tema, haciendo hincapié en la importancia del trabajo en conjunto y coordinado de manera responsable para visibilizar y abordar con efectividad esta realidad.

Por otro lado, nuestro centro del Teléfono de la Esperanza de Sevilla,  con su evento “Luz para la Esperanza”, realizará la retransmisión en directo de la lectura del manifiesto y encendido de velas el sábado 10 de septiembre a las ocho de la tarde. El Acto se realizará en la emblemática plaza de las Setas. Para ver la emisión en directo puede acceder en este enlace.

A nivel mundial, cada 40 segundos se suicida una persona, lo que representa una tasa anual de suicidio de 11,4 por 100 000 habitantes, con unas tasas de 15,0 entre hombres y 8,0 entre mujeres. Los datos son abrumadores. ¿Y en España?

Sí, son reales abrumadores. En España, las cifras también son alarmantes. Los últimos datos aportados por el Instituto Nacional de Estadísticas suman 3.941 muertes por suicidio en España en 2020, lo que supone un 7,4% más que en 2019 y el segundo año consecutivo de subida. Mueren por suicidio 11 personas al día, 11 vidas truncadas por un sufrimiento extremo, insoportable de vivir, y ante el que no son capaces de encontrar alternativas, 11 familias rotas por la pérdida y la impotencia de no haber podido ayudar a quien querían.

Alarmante es también la incidencia en la población joven en la que el suicidio en 2020 pasó a ser la primera causa de muerte por causas externas. Solo en ese año se contabilizaron oficialmente 300 muertes por esta causa en jóvenes de entre 15 y 29 años. En el Teléfono de la Esperanza se recibieron en 2021 un total de 7.793 peticiones de ayuda relacionadas con temática suicida (6.266 casos con ideación suicida, 1.251 casos de crisis suicidas y 276 suicidios en curso). Y los datos de 2022 ya apuntan a un incremento, habiendo recibido durante el primer semestre un total de 4.553 peticiones de ayuda por temática suicida, frente a las 3.412 peticiones recibidas en el mismo periodo de 2021.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el suicidio es una prioridad para la salud pública. ¿Cree que somos conscientes del problema?

Además, la Organización Mundial de la Salud calcula que cada suicidio causa un impacto serio en al menos seis personas con todo lo que ello implica. Las cifras que conocemos no son totalmente reales. Se estima que por cada suicidio consumado hay otras 20 personas que lo intentan. Creo que cada vez más personas e instituciones somos conscientes de que el suicido es un problema de salud pública. Si algo tenemos que agradecer a la pandemia es que por fin hayamos empezado a darnos cuenta de la importancia que tiene la Salud Mental y de que es fundamental cuidarla en todas las fases y períodos de nuestra vida. La OMS publicó un informe en marzo de 2022 en el que confirmaba el impacto severo de la pandemia en la salud mental y el bienestar de las personas en todo el mundo. Se estima que en 2020 la pandemia ha provocado un aumento del 27,6% en casos de trastorno depresivo mayor y del 25,6% en casos de trastornos de ansiedad. De hecho, el Teléfono de la Esperanza registró un considerable aumento de peticiones de ayuda desde el inicio de la pandemia. En 2020 se atendieron un 42% más de llamadas que en el año anterior y en 2021 un 14% más que en 2021. Durante los primeros meses de la pandemia reforzamos los turnos para atender las llamadas y pusimos en marcha en paralelo el proyecto “Comparte vida”, desde el que un equipo de psicólogos especialistas atención en modalidad online a más de 7000 personas.

Cada vez se habla más de salud mental, también de suicidio, ya no se esconde como antes, pero es preciso hacerlo de forma adecuada, con responsabilidad. Hay que seguir insistiendo en la información que se ofrece para saber cuándo, y cómo ayudar, y cómo informar y hablar. Porque “hablar del suicidio es prevenirlo”.

¿Cuáles son los principales grupos de riesgo?

El suicidio puede afectar a cualquier persona y en cualquier lugar, esto es una realidad. Suele existir una incidencia más levada en países donde escasean los recursos para detectar y apoyar a las personas que necesitan ayuda. La OMS recomienda acciones selectivas dirigidas a los identificados como Grupos de Alto Riesgo y Grupos Vulnerables por haber demostrado su eficacia frente a estrategias universales. La razón básica reside en que no existe un” perfil suicida”, y que las causas y factores son múltiples. El suicido es un acto muy complejo con una realidad multicausal. No hay una única causa para que alguien tome esa decisión. Pero nunca debemos perder de vista que siempre “es mejor prevenir que curar”, desde un nivel de prevención universal con información, formación y educación emocional desde edades tempranas se puede preparar a la población para saber afrontar en la vida situaciones y circunstancias adversas.

La infancia y la adolescencia pertenecen a los llamados “Grupos Vulnerables”, las estadísticas nos dicen que el suicidio es la primera causa de muerte “no natural” en la adolescencia, por encima de los accidentes de tráfico. Con este colectivo, la información y la formación, se ha vuelto urgente y necesaria. Otros grupos vulnerables son: mujeres víctimas de violencia de género; personas mayores; población penitenciaria; personas sin hogar; personas que han sufrido abuso, trauma, conflictos bélicos o desastres; otros grupos minoritarios y otros relacionados con el entorno laboral (como los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado).

Los “grupos de alto riesgo” son pocos, pero requieren una atención inmediata y urgente, son: personas con tentativas previas de suicidio y supervivientes (personas vinculadas a quien se ha suicidado); personas con trastorno mental; personas con adicciones a sustancias; personas con enfermedades graves y sus cuidadores.

… La prevención del suicidio sigue siendo un desafío universal. ¿No es así?

Como he comentado anteriormente, las personas que se quitan la vida representan un grupo heterogéneo, con causas únicas, complejas y multifacéticas que preceden a su acto final. Tal heterogeneidad presenta desafíos para los expertos en prevención del suicidio. La mejor manera de superar estos desafíos es adoptando un enfoque multinivel e integral para la prevención del suicidio. Por tanto, para prevenir el suicidio, “es necesario que todos los actores trabajemos juntos”. La sociedad civil, los medios de comunicación, los gobiernos y las entidades privadas.

Por tanto, prevenir el suicidio requiere el esfuerzo de muchos, el esfuerzo de todos: familiares, amigos, compañeros de trabajo, miembros de la comunidad, educadores, líderes religiosos, profesionales de la salud, asesores políticos y gobiernos. En general, de una u otra manera, “todos podemos contribuir a prevenir el suicidio”.

¿Podríamos hablar de un Plan de Prevención del Suicidio?

Es necesario y urgente un Plan Nacional para la prevención del suicidio que debería incluir a todos los agentes que pueden estar al lado de personas con riesgo y de sus familias, contando con el trabajo coordinado de profesionales de la salud, servicios sociales, educativos, emergencias, fuerzas y cuerpos de seguridad, penitenciarios, de los medios de comunicación, asociaciones de afectados y familiares.

El servicio telefónico 024 que se puso en marcha en mayo de 2022 el Ministerio de Sanidad es un primer paso para mejorar la atención pública a esta problemática, pero es insuficiente si no se refuerzan los servicios de intervención especializados a los que el 024 deriva. Si les derivan a que pidan cita en su centro de salud o en el especialista de salud mental, es muy probable que no haya citas disponibles en semanas o meses.

¿Cuáles son los principales obstáculos y dificultades al hablar de prevención del suicidio?

Hoy en día hablar del suicidio es un tema tabú, como hablar de la muerte, salud mental o de muchos otros, conlleva una carga afectiva muy marcada. Es una conducta que parece mejor no ver y un tema que se pasa mucho por alto, mientras que los índices aumentan a nivel mundial. Cuando oímos hablar de suicidio, parece que nos genera una barrera afectiva que nos separa del tema o sencillamente de profundizar en él, y en parte podríamos decir que es comprensible. Pero el suicido existe, es una realidad que no debemos obviar.

Además, el suicidio se encuentra inmerso en la conducta suicida, es decir, no se reduce al acto como tal. La conducta suicida incluye los pensamientos, ideación y planificación suicida, los intentos y evidentemente el acto consumado.  Para las personas afectadas por cualquier tipo de conducta suicida o sus familiares, a veces el miedo al rechazo o al abandono les impide hablar de lo que les pasa y, sobre todo, pedir ayuda. Debemos escuchar de manera activa lo que nos dicen, situarlo dentro del contexto del mensaje y si nos queda dudas, sencillamente preguntar. La escucha activa, la empatía, no juzgar, huir de los consejos paternalistas y buscar ayuda especializada son algunas de las recomendaciones para hablar con alguien que nos pide ayuda. Estas pautas son las que seguimos en nuestra atención desde el T.E., junto con otros consejos para la prevención del suicidio: identificar y regular sentimientos y emociones; reconocer los fallos y limitaciones pero valorar los logros y potencialidades; un estilo de vida saludable y cuidar y potenciar las relaciones sociales

Es preciso informar y formar  para conocer este problema, para poder ayudar y hablar con propiedad y con conocimiento y  eficacia, porque, como decía antes, “hablar del suicidio es prevenirlo”.

Los medios de comunicación tienen un papel muy importante, y con mucha responsabilidad en la concienciación y en la prevención del suicidio. Pueden precipitar suicidios con una mala praxis en personas vulnerables, pero también, con una buena praxis, pueden ayudar a sensibilizar y mejorar la información de la población en general. Además, pueden ayudar a combatir creencias erróneas, proporcionar testimonios que sensibilicen más eficazmente y ofrecer información de recursos de ayuda. En la web del T.E. facilitamos un curso gratuito online para medios de comunicación sobre cómo tratar las noticias relacionadas con la conducta suicida, como pautas fundamentales están: No descartes hablar sobre el suicidio; Evita tratar la información de forma sensacionalista; No describas explícitamente el método empleado; No simplifiques; No des una cobertura repetitiva; Aporta recursos; Busca fuentes fiables y objetivas; Cambia el enfoque (no solo hablar de efectos nocivos); Incide en la prevención.

¿Sobre los tabúes y estigmatización de la prevención del suicidio?

Al hablar de las dificultades para hablar del suicidio y de su prevención he hecho referencia a los tabúes que tenemos. Respecto a la estigmatización, el instinto más fuerte que tenemos lo seres humanos es el de supervivencia y la persona suicida va en contra él, por ello se le estigmatiza. El estigma del suicidio es tan poderoso porque cuando una persona muere por suicidio rompe, en cierta manera, con una regla no escrita de que “no eres libre de dejar la sociedad cuando tú quieras”. Por otro lado, los familiares y supervivientes, con frecuencia suelen sentirse culpables de su fracaso al no haber podido ayudar o salvarlo; como también, a menudo pueden sentirse objeto del dedo acusatorio después de un suicidio. Por todo ello, se rodea el suicidio de un halo de silencio, no se sienten ganas de hablar de ello y se percibe que los demás tampoco quieren que se les hable sobre lo que ha sucedido.

Para prevenir el suicido y abordarlo con eficacia, es esencial romper las ideas erróneas relacionadas con él como: no todas las personas que se suicidan tienen un trastorno mental; no suele ser una conducta impulsiva (suele haber señales previas; la mayoría no quiere morir sino aliviar su sufrimiento; NO es una llamada de atención (es una petición de ayuda), ni suponen una carga familiar y hablar de manera razonada sobre el suicido no incita a cometerlo.

Aunque el conocimiento acerca del comportamiento suicida ha aumentado enormemente en los últimos años, queda mucho por hacer…

Mientras que: cada 40 segundos muera una persona por suicidio y se produzcan 800.000 muertes en el mundo al año; en España, se suiciden más de 3.600 personas al año, 10 cada día y el suicidio sea el primer motivo de muerte por causa externa duplicando las muertes por accidente de tráfico. Esto por citar algunas de las alarmantes cifras al respecto (que además sabemos que no son reales, que están infraestimadas),…. Sí, queda mucho, queda aún muchísimo por hacer.

 Por último, háblenos acerca de los cursos formativos que imparten para la prevención y tratamiento del suicidio.

Hay un equipo de Orientación, que ofrecen un servicio de orientación telefónica 24 h. para situaciones de crisis emocionales. Este servicio está atendido por personal voluntario que ha recibido una formación de aproximadamente un año en técnicas de intervención en crisis y escucha empática. Además, recibe una formación específica y  continua para la atención de llamadas de índole suicida.

El equipo de Atención Especializada (psicología sanitaria, asesoramiento jurídico y orientación familiar) atiende aquellos casos que requieran una atención profesional para afrontar la crisis detectada. También recibe una formación específica y  continua sobre la atención a la conducta suicida.

Además, contamos con el equipo de Dinamización Grupal, formado previamente y dedicado a empoderar a la población general en herramientas para la Promoción de la Salud Emocional a través de talleres y cursos (autoestima, inteligencia emocional, gestión de conflictos, pensamiento racional, el perdón, desarrollo personal)

De forma transversal, realizamos actividades de sensibilización de la población ante la importancia de la salud mental y, en especial, ante la conducta suicida y su prevención, así como impulsar estrategias desde los poderes públicos para el desarrollo de un Plan Nacional de Prevención del Suicidio.

Información relacionada: Creando esperanza a través de la acción en torno al suicidio 

 


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