La Iglesia con las mujeres víctimas de explotación

La Iglesia con las mujeres víctimas de explotación

La realidad de la trata de seres humanos es un fenómeno complejo que afecta principalmente a mujeres y niñas. Hacen falta recursos sociales y económicos, medidas políticas y legislativas, voluntades decididas y un cambio de mirada para que puedan sentirse apoyadas, acogidas y valoradas. Y ahí está la Iglesia.

La congregación de Religiosas Adoratrices atiende tres centros de Sevilla, fieles al carisma fundacional: adoración al Santísimo Sacramento y trabajo con marginados; colegios de enseñanza; acogida a jóvenes y mujeres marginadas, onna_001procedentes de la prostitución o la droga; ayuda a mujeres maltratadas, procedentes de la cárcel, etc. De forma más concreta, a través del Programa ONNA Adoratrices atienden a mujeres víctimas de trata, principalmente con fines de explotación sexual. Les ofrecen un hogar, asistencia a sus necesidades y acompañamiento en su proceso de liberación. El programa es completo y abarca todo el escenario de ayudas que precisa una mujer en esta situación, sin olvidar la tarea de sensibilización para concienciar a la sociedad de esta realidad. Es, además, un trabajo en red, colaborando con otras congregaciones religiosas y entidades que se ocupan de este sector necesitado.

Precius. No es su nombre pero aún hoy se ve en la tesitura de buscar un pseudónimo para contar su historia. Abandonó Nigeria con tan solo trece años, y hasta llegar a España no consigue recordar los países que atravesó, los nombres de las personas que conoció o el tiempo que transcurrió hasta que dio el primer paso para su liberación. Ella es una de las muchas víctimas de trata con fines de explotación sexual que entran en nuestro país a través de redes de delincuencia organizada. Son captadas para su explotación sexual en Europa, y suelen vivir con la amenaza latente en primera persona o en sus familias.

“Las heridas al final se curan, el corazón sigue doliendo”

Su cuerpo está marcado con el maltrato. Sin embargo, reconoce que lo que más ha condicionado su vida es el daño psicológico, saber que ha sido considerada un objeto, una mercancía, algo que vender. Llegó engañada, con la promesa de un mundo mejor, para ella y su familia. Algunas incluso son vendidas directamente a las mafias de origen por sus padres, y una vez en España se enfrentan a la obligación de pagar una deuda que puede alcanzar los 50.000 euros. La salida siempre es la misma: prostituirse, si bien, como subrayan desde ONNA Adoratrices, la manipulación psicológica es suficiente para tener a las mujeres dispuestas a ser explotadas por tiempo indefinido.

El informe del CITCO del Ministerio del Interior indica que en 2014 se detectaron 13.983 personas en riesgo de encontrarse en situación de trata de seres humanos, siendo identificadas 900 víctimas. Por otro lado, según el informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en 2014 fueron identificadas en el mundo un total de 17.752 víctimas, de las cuales el 70 % eran mujeres y niñas. Sin embargo, estas cifras no reflejan totalmente la realidad de la trata de seres humanos, pues –según la experiencia del Programa ONNA- “reconocemos los indicios de ser víctimas en muchas mujeres que no son capaces de contar su historia por miedo a las amenazas”. “Historias aprendidas, relatos no coherentes, estados de alerta… Muchas niñas y mujeres que en todo caso serán reconocidas ejerciendo la prostitución por su propia voluntad”, añaden.

“Es posible escapar de la trata”

Una de las prioridades de ONNA Adoratrices consiste en “gestionar lo experimentado”, máxime en edades muy tempranas. Y una de las consecuencias de estos años de trabajo en un sector tan especial, lleva a las religiosas adoratrices a afirmar que es posible escapar de la trata, “aunque no sea fácil”. Las mujeres deben poner todo de su parte, salvando obstáculos, miedos y presiones de todo tipo. Dificultades que van desde la barrera del idioma hasta el casi imposible sostenimiento económico o el rechazo que llegan a experimentar en nuestra sociedad.

“Es un proceso largo que precisa de un acompañamiento continuo para exteriorizar, afrontar e integrar todo el daño sufrido. Pero, añaden con la seguridad que da la experiencia, todo esto es posible gracias a que, en muchas ocasiones, “estas mujeres presentan una fortaleza interna muy grande”, han sido capaces de sobrevivir a situaciones muy traumáticas y llega un momento en que están preparadas para “dejar de ser víctimas y convertirse en supervivientes”. Y, allí, como tantas veces y en tantas situaciones, están las Religiosas Adoratrices. Está la Iglesia.

Contacto

Programa ONNA Adoratrices

Tel. 24 h. 693 231 533

info@onnadoratrices.org

www.onnadoratrices.org


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