HISTORIA DE LA IGLESIA EN SEVILLA

BREVE APROXIMACIÓN A SU HISTORIA

Como señala el profesor Juan Gil Fernández, sobre la introducción del cristianismo en la cuenca del Guadalquivir sólo cabe hacer conjeturas.

Lo más verosímil es que llegara poco a poco por mar, el camino más corto, a través de las grandes arterias comerciales que unían a la Bética con los demás puertos del Mediterráneo. Recuérdese que una ruta, la de exportación de aceite, ligaba a la Bética con Roma: ahí está para demostrarlo el Monte Testaccio. Otra vía comunicaba el Guadalquivir con los grandes emporios de África, que entonces y hasta el siglo V se hallaban en pleno florecimiento cultural y económico. El Cristianismo, en fin, pudo llegar asimismo del último Levante, a bordo de los bajeles de los mercaderes sirios, palestinos o egipcios, los mismos que adoraban a Salambón.

Es total nuestra ignorancia sobre la constitución de los primeros conventículos y fraternitates, así como sobre la organización del clero y su jerarquía implantada ya el otras ciudades (Mérida, León, Astorga) a mediados del siglo III, si no antes, como consta por la famosa carta 67 de San Cipriano.

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Hay que ir a ese siglo III para conocer los primeros datos sobre la comunidad cristiana de Sevilla: el relato del martirio de las santas Justa y Rufina, alfareras que fueron sacrificadas por orden del gobernador Diogeniano tras negarse a adorar a la diosa Salambón. Sus restos fueron rescatados por el obispo Sabino, quien les dio sepultura en el cementerio cristiano de Sevilla, llamado después, según la tradición, Prado de Santa Justa. La existencia de este camposanto refuerza la tesis de una comunidad a orillas del Guadalquivir en aquella época, pero el dato más fiable es la presencia del obispo Sabino, un personaje perfectamente documentado que asistió al Concilio de Elvira (300-306).

240px-Concil_ToledAl relato sobre las santas Justa y Rufina le sigue el de algunas fuentes acerca de otros santos: Félix, Trepte, Víctor, Basilio, Florencio, Crispín, Servando y Germán. Por otro lado, el Códice Emilianense de El Escorial contiene un famoso elenco de los obispos de Sevilla, Toledo y Elvira. La serie de los prelados hispalenses comienza con los nombres de Marcelo, Sabino, Evidio, Diocleto, Semproniano y Gémino. La presencia cristiana en la cuenca del Guadalquivir parece más reforzada documentalmente a raíz de la llegada de los visigodos, con la pugna inicial entre católicos y arrianos y el tercer Concilio de Toledo (589).

Carlos Ros divide la historia de la Iglesia de Sevilla en varias etapas, que vienen a coincidir con la estructura lógica de la historia de la ciudad. Las etapas son las siguientes:

Hispalis romana

Alta Edad Media

Etapa musulmana

Sevilla medieval

1433-1474

Renacimiento

Siglo XVIII

Siglo XIX

Siglos XX y XXI

Fuentes:

  • Historia de las diócesis españolas; Iglesias de Sevilla, Huelva, Jerez y Cádiz y Ceuta. Sánchez Herrero, José (coord..). Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid-Córdoba, 2002.
  • Historia de la Iglesia de Sevilla. Ros, Carlos. Ed. Castillejo, Sevilla 1992.

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